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miércoles, 20 de agosto de 2014

La voluntad y el campo de energía



Cada uno de nosotros somos un campo de energía con múltiples manifestaciones y un gran poder, al que llamamos voluntad.

A veces, queremos caminar en una dirección determinada y algo, no sabemos qué, cambia nuestro anhelo por otro objetivo, aunque éste no tenga mucho interés para nosotros, o incluso nos perjudique. ¿Cómo puede ser?.

Elegir un camino y continuar en él depende siempre de la voluntad, de esa fuerza capaz de llevarnos a situaciones impensables. ¿Por qué es tan frágil nuestra voluntad y al mismo tiempo tan fuerte?. Si fuéramos capaces de mantener nuestra voluntad en el “tono” adecuado podríamos cambiar nuestro mundo y también el de los demás.

Ahora, después de esta reflexión, me doy cuenta de que toda mi fuerza está depositada en mi voluntad. Soy el resultado de mi voluntad. Y tú, ¿eres el resultado de tu voluntad?.

 ¿Cuántos de vosotros quiere trabajar la voluntad?. Haz un comentario en el blog o envía un correo.

martes, 12 de agosto de 2014

La queja y la culpa



Cuando te sientas culpable observa cual es la causa real de ese sentimiento: "Me siento culpable porque no traté bien a mis padres".¿Cual es la causa real por la que no traté bien a mis padres?. En muchas ocasiones en el fondo de nuestro sentimiento de culpabilidad reside una queja. Un sentimiento de resentimiento no resuelto.

La queja es un comportamiento que nos impulsa a sentirnos mal. Nos creemos maltratados, no apreciados o abandonados por el otro, o la situación creada.

No te tortures sintiéndote culpable. Observa y busca la causa de tu queja. La queja suele ser un lamento producido por el ego, o la importancia personal. No tiene nada que ver con la esencia de lo que somos. Es el fracaso de un aspecto de la construcción de lo que somos, que puede hacerse "permanente" si no alejamos de nosotros la justificación.

A veces la queja sustituye a la determinación y la anula. Es la determinación la que tiene que sustituir a la queja. Toma una decisión en lugar de quejarte. La queja y la justificación pueden arruinar tu vida, malgastar tu energía y reducir tu capacidad de iniciativa. Es un lastre que no nos deja vivir plenamente.

Ahora reflexiona sobre alguna de tus quejas e identifica la decisión a tomar.

Qué debo hacer si: "todos los días me quejo de que no abracé y acaricié a mis hijos”.

Deja de leer ahora mismo y abraza a tus hijos y diles que los quieres. No tengas miedo, hazlo.

martes, 8 de julio de 2014

La importancia del azar.



Algunos de nuestros objetivos, o quizá muchos, se han concretado partiendo de una frase, comentario, gesto o cualquier cosa que nos ha llegado por azar y nos ha hecho pensar. Después, el pensamiento se ha encargado de reforzarlo o eliminarlo.

Nuestra forma de pensar ha sido y puede ser determinante para nuestra vida. Tomamos un camino o lo dejamos según las veces que pensemos sobre ello. Cuando un pensamiento sobre algo se repite muchas veces llegamos a obsesionarnos. El objetivo a conseguir puede ser bueno o malo, ya no importa. Por eso es recomendable parar los pensamientos y mostrarlos en el silencio interior.

En todos los casos creemos que la decisión la hemos tomado nosotros. No es del todo cierto, lo que hemos hecho ha sido tomar consciencia de la decisión ya tomada. Casi no podemos hacer nada sobre esas decisiones tomadas, parece que sólo cabe llevarlas a cabo, pero no es cierto, podemos “verlas” tal como son en un espacio de meditación.

Para manejar nosotros las decisiones “tomadas” tenemos que reflexionar sobre ellas. Validar de nuevo los objetivos, observar nuestra importancia personal y recordar el código ético en que soportamos nuestro comportamiento.

El equilibrio energético en el que nos movemos puede “filtrar” las reacciones que provocan en nosotros los envites del azar. ¿Cómo son tus decisiones?.

  

lunes, 7 de julio de 2014

Los cambios imperceptibles.



Cuando abordamos el crecimiento personal los cambios se van realizando durante nuestra vida cotidiana sin que nos demos cuenta, es una suma de pequeñas modificaciones, de las que un día tomamos consciencia. Ahora mismo, posiblemente, estés cambiando.

Persistir en una conducta determinada es la que nos da forma, lo que fortalece nuestra forma de ser. Esta conducta nos acerca a nuestros deseos, algunos de esos deseos también son imperceptibles. Tomamos consciencia de ellos cuando se hace realidad el cambio.

Observa con atención la reacción de las personas que te rodean, si ellas se comportan de otra manera, es muy posible que la causa sea tu cambio. Cuando uno cambia la otra persona cambia porque en realidad está tratando con una persona diferente. Ser una persona diferente es la consecuencia de los cambios que se producen cuando deseamos ser mejores personas. También parece imperceptible que seamos otros, pero lo somos.

Por eso recordar una y otra vez las actuaciones de la persona que éramos no tiene sentido. Hemos de hacer perceptible que ya no somos el mismo. Que nuestros abrazos son nuevos abrazos, nuestras caricias tiene un nuevo sabor, que nuestra mirada es limpia y que emanamos una vibración más equilibrada de nuestra energía.

Ahora, reconócete y comienza un nuevo cambio.  

jueves, 3 de julio de 2014

Con la intención de saber de mí.



Parece interesante repasar algunos conceptos e ideas que utilizamos en nuestros grupos de trabajo (puntos tomados del libro “Somos energía o la otra vida que no vives”).

Venimos aceptando que “somos un cuerpo cuya totalidad se compone de cuatro ámbitos: físico; anímico; energético y espiritual. En realidad, deberíamos decir que somos una unidad compleja de energía en la que se dan distintas formas de manifestación.

En el ámbito físico se encuentra todo lo que vemos y tocamos, todo lo que percibimos con los cinco sentidos. Dentro de lo físico vamos a poner nuestro cuerpo, incluido el cerebro, y todo aquello de nuestro entorno que podemos detectar mediante los sentidos.

En el ámbito anímico situamos a la mente. Vamos a considerar como mente todos los resultados del proceso cerebral: pensamientos, emociones y sentimientos.

En el ámbito energético situamos “las fuerzas” capaces de mantener la vida como: los impulsos electroquímicos del cerebro; los impulsos que conocemos como frecuencias electromagnéticas, “los flujos emocionales” y la voluntad.

En el ámbito espiritual ubicaremos todo aquello que trasciende de los pensamientos y que lo podemos considerar consciencia. La dimensión cognitiva (todo lo relativo al conocimiento) la consideraremos dentro del ámbito espiritual.

Sería bueno decir que los pensamientos, las emociones, los sentimientos y la consciencia son “estructuras” neuronales y, por tanto, “elementos físicos”. Parémonos aquí un momento. Según lo dicho podríamos considerar que no hay ámbitos separados, no somos por un lado pensamientos y por otro un cuerpo físico, o una consciencia, sino que somos una totalidad que se alimenta y también se retroalimenta. Para nosotros el flujo de información es tan válido cuando va del cerebro al cuerpo, como del cuerpo al cerebro, es más podríamos decir que los pensamientos tienen el mismo valor, desde el punto de vista de nuestra totalidad, que la información química que le llega al hígado si tomamos un alimento perjudicial. Ambas informaciones procuran nuestra integridad, nuestro bienestar”.

Reflexiona sobre tu totalidad y el uso que haces de ella. ¿Tratas tus ámbitos como elementos separados?

miércoles, 2 de julio de 2014

La humildad y el crecimiento personal.



Durante un tiempo añadiremos entradas a la etiqueta: “La actitud”.

Consideramos que la actitud podemos crearla con la reflexión, entendiendo por actitud una cierta motivación que crea un comportamiento para hacer cosas. Reflexionar es, en gran medida, aceptar lo que comprendemos.

Ante el crecimiento personal sólo cabe el cambio y para cambiar sólo cabe la humildad. Permitidme que recupere un par de puntos del libro “Somos energía o la otra vida que no vives”:

“De pronto comprendí que todo era una manifestación del azar. Que todos y cada uno de los seres que pueblan la Tierra somos una manifestación del azar. El azar había juntado a mis padres para que intercambiaran información genética, igual que ocurre con todas y cada una de las parejas que tienen descendencia. Entendí que lo verdaderamente importante, en esto de la vida, es preservar la información que asegure la permanencia de la especie. Todo lo demás no tiene importancia. A veces creemos que somos lo más importante, pero eso es una ilusión. Aceptar esto como conocimiento me llenó de humildad. Ninguno de nosotros somos un ser escogido. Por eso todos somos iguales”.

“No es posible para ninguno de nosotros incidir en ese intercambio de información genética que constituye la base de nuestro ser, ya que aún no hemos nacido. Estamos a merced del azar. Asimismo, durante los primeros años de nuestra vida tampoco podemos incidir en aquella información que nos llega del exterior y que irá conformando nuestro ego, nuestra personalidad. Solo podemos aceptarlo como un hecho dado. Visto así, podemos decir que despertamos en mitad de un proceso del que surge nuestra consciencia como un añadido más de la información”.

¿En qué punto del proceso te encuentras tú?

martes, 1 de julio de 2014

Ser sencillo y apacible es una forma de vivir bien.



Quiero dar las gracias a los lectores de este blog, ellos me ayudan a continuar escribiendo. Es una satisfacción ver que tenemos lectores de todo el mundo.

El crecimiento personal es un camino largo y lleno de dificultades. Las primeras dificultades vienen dadas por nuestras creencias. Por eso para recorrer el camino de la mejora personal tenemos que mirar más dentro de nosotros que fuera.

Otro aspecto a tener en cuenta es iniciar tareas de cambio pequeñas. Que resulten fáciles de hacer y que se vean los resultados a corto plazo.

Estos meses de verano podemos caer en la tentación de “continuar” con nuestro cambio en el próximo curso. Eso no es muy recomendable, ya sabéis que hemos de tener en cuenta tres requisitos: ser pacientes, se perseverantes y tener determinación.

Aprovecha los momentos de asueto para observar, para ver aquellas cosas que están ahí, pero que no ves. Descubre todo lo nuevo que hay en lo que consideramos viejo.

Detente en los nuevos sabores, en los cambios de las personas que quieres, en el cambio de luz de los atardeceres, en los sonidos que te rodean, en los silencios.

Déjate llevar por las ilusiones de cada día y mira a la gente con confianza. Toca el brazo de tus amigos, dile algo bonito, escúchalo con atención y agradece su cercanía.

Todas estas son pequeñas cosas que podemos hacer estos meses. Interacciona con todo lo que te rodea desde el amor. Haz la vida fácil y agradable a los que te rodean.

domingo, 9 de junio de 2013

El ser, el estar y la totalidad (lectura para reflexionar).



No pretendemos entrar en, ni debatir sobre, los conceptos filosóficos de estar y ser. Vamos a utilizarlos como aspectos que nos permitan vernos como una totalidad. Consideremos que en nuestra totalidad se dan dos aspectos esenciales que nos dan “forma”: el estar y el ser, por tanto, la “forma de estar” más la “forma de ser” constituyen nuestra totalidad. Todos y cada uno de los seres orgánicos tenemos una forma única de ser y de estar.

El estar viene del nivel de vibración en el que nos movemos cada uno de nosotros. Este nivel de vibración conlleva un ritmo. Lo que nos mostramos a nosotros mismos, y a los demás, es el ritmo en el que habitamos. Cada vez que interaccionamos con el entorno puede darse una alteración del ritmo y nuestro estar puede cambiar, ese cambio lo podemos considerar positivo o negativo. Observa qué ocurre en tu vibración cuando interaccionas con el entorno.

El ser surge del comportamiento, de la manera que tenemos de interaccionar con el entorno. Normalmente es la respuesta que damos como consecuencia de la alteración de nuestro ritmo. En realidad estamos en constante interacción con el entorno, ya sea mediante la respiración, los sentidos o la intención. Lo ideal, lo que pretendemos, es que nuestro comportamiento, nuestra intención, tenga como base los valores éticos aceptados por la sociedad, o sea, ser impecables en el uso de nuestra energía.

La interacción entre el estar y el ser determina nuestro equilibrio. Si se altera nuestro nivel natural de vibración (estado en el que “estamos tranquilos”) llega un mensaje de estrés (tensión) a nuestro comportamiento. Si nuestro comportamiento no es ético, si es incoherente, llega un mensaje de estrés (tensión) a nuestro físico. Cada vez que se rompe el equilibrio se crean tensiones que, si permanecen en el tiempo, nos pueden llevar a la enfermedad.

La actitud que se da en nosotros viene determinada por la capacidad que podemos desarrollar para mantener en equilibrio el estar y el ser. Podríamos deducir que la actitud es la herramienta que tenemos para mantener nuestro equilibrio mientras interaccionamos con el entorno.

Podemos gestionar nuestra “forma de ser” mediante el “equilibrio” del estar y el ser. Para el estar podemos utilizar básicamente la respiración y la relajación, para el ser la observación de nuestra conducta, la impecabilidad. Estos ejercicios “dan forma” a nuestra actitud.

domingo, 17 de febrero de 2013

Cómo alimentar la sobriedad.



Estamos habituados a creer que nuestro cuerpo físico es nuestra totalidad. Por eso, en muchas ocasiones, cuando abordamos propuestas de mejora lo hacemos relacionándolas con lo físico. Vamos a intentar enfocar una propuesta de mejora desde los cuatro ámbitos que constituyen nuestra totalidad.

Utilicemos lo que dice el diccionario para hacer nuestro ejercicio de reflexión:
Sobrio.- Que carece de adornos superfluos.
Superfluo.- No necesario, que está de más.

Basándonos en esto podríamos decir que la sobriedad se desarrolla, o potencia, cuando eliminamos lo superfluo, lo que está de más. ¿Cómo tengo de desarrollada mi sobriedad?. Antes de proponer un ejercicio digamos que hay una relación directa entre la sobriedad y el ego. Si tenemos un ego muy desarrollado nuestra sobriedad es mínima. Si tenemos una gran dosis de sobriedad nuestro ego es muy bajo. Todas las tareas que hagamos para reducir nuestro ego o nuestra importancia personal van en beneficio de la sobriedad. Dice Carlos Castaneda: “La sabiduría sin gentileza y el conocimiento sin sobriedad son inútiles”.

La sobriedad la podemos alimentar desde el silencio interior. Cuando observamos nuestro presente sin juzgar ni razonar estamos alimentando la sobriedad. La sobriedad también es un estado de nuestra energía. Mira la imagen adjunta fijamente, sin pensar en nada, solo mírala. Deja que entre en ti “el sentir”, lo que la imagen te da. No trates de definirla, ni de comentarla. Si ahora prestas atención a tu vientre podrás sentir el estado de la energía bajo la influencia de la sobriedad. Como ves no hay nada superfluo. No hay nada de más.




Alimenta tu sobriedad siempre que puedas.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Sobriedad o el carácter que da el conocimiento.



Vamos a tomar como definición de carácter la dada por J. Santos: “el carácter es el sello que nos identifica y diferencia de nuestros semejantes, producto del aprendizaje social”.

En el taller 7 se propone aprender aprovechando la interacción social con los otros. Esta interacción la realizamos mediante la conducta (comportamiento). Vamos a decir que conducta es: “proceder de una manera determinada”. Los principios que rigen la conducta humana son tres:

- toda conducta obedece a una causa determinada.
- toda conducta es motivada por algo.
- toda conducta persigue un propósito, una finalidad.

En el taller 7 hemos expuesto tres elementos de la conducta:
- lo que mostramos (aspecto).
- lo que aparentamos (apariencia).
- los recursos que utilizamos (rol).


Para hacer bien el ejercicio del taller 7 necesitaremos de la sobriedad, porque la sobriedad nos permitirá distinguir entre un proceder ético, basado en valores, y otro no ético o inmoral. La sobriedad nos ayudará a realizar el ejercicio bajo criterios rectos y verdaderos. Hoy podemos ver en nuestra sociedad una manipulación excesiva de la ideología en provecho personal. Es el momento de exigir a todas las personas que tengan influencia social, y a nosotros mismos, un comportamiento ético.

La sobriedad es el valor que nos enseña a administrar nuestro tiempo y recursos. No solo los recursos materiales, sino también aquellos inherentes a los cuatro ámbitos que nos constituyen (físicos, mentales, energéticos y espirituales), moderando nuestras apetencias para construir una verdadera personalidad. Cuando en una conversación frenamos nuestras ganas de intervenir y escuchamos atentamente al otro, ahí interviene la sobriedad.

La sobriedad, vista desde el campo de energía que somos, se desarrolla cuando eliminamos toda aquella agitación energética superflua, como la queja, la crítica, la sentencia, la defensa de la importancia personal, la apariencia intencionada, la mentira, etc. Si quitamos ese exceso de agitación energética, que por otro lado es totalmente innecesaria y además es nociva para nuestra salud, comenzamos a ser sobrios, comenzamos a comportarnos como una persona de conocimiento. Si queremos disfrutar del poder de la sobriedad, el poder de ver la otra realidad, hemos de eliminar lo superfluo e innecesario en los cuatro ámbitos.

Ejercitar la sobriedad en la realización del ejercicio del taller 7 nos permitirá reconducir nuestro comportamiento bajo la tutela de los valores éticos y, esto, a su vez, nos ayudará a erradicar nuestra importancia personal y a adquirir una personalidad sana.

Veamos un ejemplo:

Identifico como apariencia espiritual que he de tener siempre la última palabra (lo se todo). Esta conducta viene causada porque necesito ser el protagonista (de pequeño no me hacían caso). Me motiva a actuar así mi ego (defensa de mi importancia personal). La finalidad de mi conducta es ser “reconocido” como alguien que sabe (aunque no sepa nada del tema que se trate).

Si hacemos el ejercicio dándonos cuenta del proceso comenzamos a desarrollar nuestra sobriedad.

Todos los ejercicios que estamos haciendo nos llevan a la sobriedad. La sobriedad elimina todas las interferencias que impiden conectarnos con la otra realidad, aunque ésta sea una realidad construida por nuestro empeño.

lunes, 4 de febrero de 2013

El rol como la puesta en práctica del cambio.



No vamos a extendernos en la definición de rol ni en el papel social que pueda cumplir. Vamos a utilizar “rol” como el “papel” que desempañamos voluntariamente con la intención de defendernos, poner en práctica un cambio en nuestro comportamiento o por asunción de responsabilidades. También podríamos decir que “el rol” es un comportamiento que se ha ido forjando dependiendo en muchos casos de la defensa del ego y, eso, deberíamos identificarlo.

Todos solemos utilizar recursos que nos protegen en nuestras relaciones con los demás y que nos ayudan a ocupar un rol en los grupos sociales en los que participamos. El rol suele responder a la pregunta ¿de qué vas?, normalmente se asume un rol para conseguir algo, por ejemplo: ¿De qué vas?. “Voy de simpático y amable”. ¿Qué consigues con eso?. “Que los demás me quieran”. Deberíamos identificar qué roles asumimos con cada uno de los grupos: Familia de origen (padres hermanos); familia extensa (tíos, primos, etc.); Relaciones libremente elegidas (amigos, pareja, hijos, compañeros de trabajo, etc.).


 Una vez que conocemos y aceptamos los roles que hemos asumido podemos enfrentarnos a los pensamientos que los refuerzan para identificar sus causas más profundas y, a partir de aquí, establecer estrategias de cambio, si las consideramos necesarias. Ya sabemos que cuando cambias la forma de mirar las cosas, las cosas cambian. Si cambiamos nuestros disfraces, cambiará nuestra forma de ser. 

Un rol de defensa puede ser cuando vamos de “enfadados”. Lo que esperamos conseguir con este rol es que nadie se atreva a preguntar qué hacemos, o de donde venimos.

Un rol de asunción de responsabilidades puede ser ir de “líder”. Esperamos dirigir a nuestros colaboradores para alcanzar los objetivos propuestos.

Un rol de cambio puede ser ir de “respetuosos”. Esperamos cambiar nuestro hábito de criticar.    

Si cambio mi máscara de persona que critica a persona que respeta cambiará mi forma de ser.

viernes, 1 de febrero de 2013

El uso de la apariencia



Hemos concluido que, aspecto, es lo que mostramos de nosotros al otro. Pero también es lo que nos mostramos a nosotros mismos. Ver “El aspecto como herramienta de mejora personal”. El aspecto, en muchas ocasiones, se relaciona con la apariencia. Dice el diccionario de la apariencia:
- Manera de aparecer o presentarse a la vista o al entendimiento una persona o cosa.
- Característica o conjunto de características que parece poseer una persona o cosa y que realmente no tiene.

En este trabajo que nos ocupa vamos a ver la apariencia desde esas dos vertientes:
1. Utilizar la apariencia para mostrar al otro algo que no somos.
2. Interpretar el aspecto del otro de manera subjetiva y, por tanto, condicionada. Lo que coloquialmente llamamos: “dejarnos llevar por las apariencias”, o “es lo que parece”.


En ambos casos se da en nosotros una fuerte presencia de lo que denominamos ego.

Vamos a decir que la apariencia es lo que mostramos al otro de manera intencionada con el fin de ocultar lo que es. Mediante la apariencia vamos mostrando al otro lo que más nos interesa, creando falsas realidades. De esta manera vamos creando nuestra forma de ser en función de lo que esperan de nosotros. Ocultamos nuestros verdaderos sentimientos y adaptamos nuestro comportamiento a lo que interesa en el momento. Utilizando la apariencia nos volvemos manipuladores de la realidad. Además existe el peligro de convertirnos en mentirosos compulsivos. Esta es una forma de vivir ficticia, que con el tiempo pasa factura.

El peligro reside en que mantener la apariencia nos obliga a mantener una doble vida y para que sea posible, dejamos de hablar, de comunicarnos con el otro, para no mostrar lo falso de la realidad que hemos creado. Poco a poco vamos perdiendo nuestra identidad. Supone un gran esfuerzo y un gasto enorme de energía mantener las apariencias ya que necesitamos mantener siempre la distancia necesaria para distinguir lo que actuamos, lo que hacemos, y lo que realmente somos. No merece la pena.

Si para crear nuestra imagen confiamos en la observación de nuestro aspecto e intentamos mejorarlo partiendo de lo que somos, no es necesario caer en las comparaciones que provoca la competitividad. Esto suele surgir cuando nos preguntamos si nuestra imagen y comportamiento responden a lo que se espera de nosotros. Cuando debería regirse por lo que queremos, sentimos o pensamos.

Cuando interpretamos de manera subjetiva el aspecto de otro, su apariencia. Es posible que nos dejemos condicionar por nuestras creencias y limitaciones, en muchos casos marcadas por el contexto social, la educación recibida y las circunstancias. Uno de los peligros mayores es dejarse llevar por el racismo, el sexo o la tradición. Así no conocemos nada del otro. Solo podemos conocerlo de verdad comunicándonos con él.     
  
Un objetivo importante para nosotros debería ser desterrar las apariencias de nuestra vida.

De nuevo el observador debe identificar si un comportamiento determinado corresponde a un rasgo nuestro, o al “montaje” de una apariencia. En el último caso hemos de “encauzar” el comportarnos para no aparentar lo que no somos, o para no interpretar lo que no debemos. El primer reto en no hacer caso de las etiquetas que todos podemos llevar adosadas. No dejarnos llevar por el parecer exterior del otro.

¿Cuántas veces he juzgado al otro por las apariencias?.
¿Cuántas veces aparento lo que realmente no soy?.
¿Cuántas veces he intentado comunicarme con el otro venciendo las apariencias?.

Las apariencias pueden venir por el color de la piel, la forma de vestir, la forma de hablar, el cargo social, el rango en la empresa, el poder económico, etc. Hay muchas formas de sentirse limitado por las apariencias.

¿Qué apariencias del otro me limitan?.

sábado, 26 de enero de 2013

El aspecto como herramienta de mejora personal.



Si buscamos en el diccionario encontramos que aspecto es: “el conjunto de rasgos o características que muestra una persona o cosa”. Podríamos decir que es lo que mostramos de nosotros al otro. Pero también es lo que nos mostramos a nosotros mismos.

Además, el aspecto puede mostrar el estado anímico en el que nos encontramos y esta información es entrada para nuestros pensamientos, de manera que el bucle que se establece refuerza el cómo nos sentimos y también el cómo somos. Asimismo, condiciona nuestra actitud. Nuestro aspecto puede ser tomado como modelo, seguro que es modelo para nuestros hijos, e influir en el desarrollo de su personalidad.

Si aceptamos lo expuesto podemos considerar que mantener un aspecto saludable, limpio, elegante, alegre, vigoroso, culto, etc., es una fuente de información que consolida un buen estado de ánimo. Por lo tanto, el bucle de información que establecemos sobre nosotros mismos alimenta de manera positiva nuestra forma de ser y, también provocamos, que el otro obtenga una información que le motive a estar y ser mejor. Si ahora mismo, después de leer estas palabras, observáis vuestro aspecto energético percibiréis cierta armonía, es como un equilibrio, y éste podría ser nuestro aspecto vibracional. Muchas veces hemos dicho coloquialmente que alguien emite buenas vibraciones. 

 
 Cuando hablamos de aspecto, normalmente, o en muchas ocasiones, nos referimos solamente al aspecto físico. Nosotros vamos a considerar a nuestra totalidad. Venimos diciendo que somos un cuerpo cuya totalidad se compone de cuatro ámbitos: físico, anímico, energético y espiritual.

Consideramos como ámbito físico nuestro cuerpo y todo lo que percibimos con los cinco sentidos.

En el ámbito anímico situamos a la mente. Vamos a considerar como mente todos los resultados del proceso cerebral: pensamientos, emociones y sentimientos.

En el ámbito energético situamos “las fuerzas” capaces de mantener y “enfocar” la vida como: los impulsos electroquímicos del cerebro; los impulsos que conocemos como frecuencias electromagnéticas, “los flujos emocionales” y la voluntad. (Más adelante hablaremos de las fuerzas que nos mueven)
 
En el ámbito espiritual ubicaremos todo aquello que trasciende de los pensamientos y que lo podemos considerar consciencia. La dimensión cognitiva (todo lo relativo al conocimiento) la consideraremos dentro del ámbito espiritual. Para este trabajo vamos a considerar también en este ámbito la “cultura personal adquirida”.

Para poder utilizar el aspecto como herramienta de mejora personal, hemos de ser capaces de observar  qué conjunto de rasgos o características mostramos de cada uno de nuestros ámbitos, y una vez identificados, establecer estrategias de encauzamiento si es necesario.

El aspecto nos puede limitar en nuestras relaciones personales y sociales, bien porque nos hayamos “abandonado”, bien porque “pensemos” que nuestra “apariencia” no es la apropiada, o porque el otro perciba de nosotros características o rasgos que le condicionen en su toma de decisiones. Esto nos puede hacer perder oportunidades importantes para nuestra vida, así como debilitar nuestra capacidad para aceptar lo que es.

Si lo crees necesario haz una lista de los rasgos o características que te limitan y toma acciones para modificarlos o encauzarlos.

Ver ejercicio 13 "Identificando los rasgos que me condicionan".

domingo, 13 de enero de 2013

El ego y la importancia personal.



En el taller del día 09/01/2013 comentamos que las herramientas las utilizamos, no hay otra forma de hacerlo, en nuestro entorno cotidiano. Que estas herramientas están formadas por nuestra conducta. El cómo nos conducimos es la consecuencia, el resultado, de los procesos cerebrales que tratan toda la información que nos llega.

Para obtener buenos resultados, en el contexto en el que nos movemos, debemos eliminar todos aquellos “impedimentos” que nos condicionan a realizar acciones o conductas que no deseamos y que no nos dejan alcanzar lo que queremos ser.

El “impedimento” mayor que podemos encontrar es la importancia personal.




En muchas ocasiones venimos diciendo que el ego hay que eliminarlo, que hay que acabar con él si queremos vivir en libertad. Pero nos encontramos con un problema, si el ego no existe, si es algo inventado, cómo podemos eliminarlo, cómo podemos eliminar algo que no existe. Quizá deberíamos replantearnos la definición del ego, para nosotros podría ser: llamamos ego a todos aquellos procesos que se ejecutan en nosotros como defensa de nuestra importancia personal. También podríamos decir que la importancia personal es la manifestación del ego. La defensa y el enaltecimiento de nuestra importancia personal es la motivación del conjunto de reacciones (procesos) que se ejecutan en nosotros bajo la denominación de ego.

Si admitimos este planteamiento la eliminación del ego consiste en “frenar” todos aquellos procesos que se ejecutan como defensa de la importancia personal. Estos procesos se llevan a cabo cuando tenemos un exceso de agitación energética. Podrás comprobar, si te observas, que si mantienes una armonía energética no se ejecutan ese tipo de procesos. Observa cada una de estas propuestas:

1.- ¿Qué te ofende?. Recuerda y escribe las cosas que te han ofendido. ¿Qué has defendido en realidad?
2.- ¿En algunas ocasiones te sientes superior?. ¿Qué te ha hecho pensar que eres superior?.
3.-  ¿Cuántas veces admites que estas equivocado?. ¿Quieres tener siempre razón?. ¿Te hace sentir eso importante?.
4.- ¿Sientes la necesidad de tener más, de ganar más?. ¿Eres el más listo?.
5.- ¿Te gusta presumir de tus logros?. Observa qué sucede en ti cuando presumes. Qué procesos se ejecutan.    

Podríamos decir que el ego es una manifestación de nuestra actitud, de nuestra predisposición, que nos lleva a un comportamiento no deseado. Si estamos atentos y “cazamos” nuestras manifestaciones de importancia personal, y las abolimos, estaremos “desactivando” la ejecución de aquellos procesos que conforman nuestro ego.

sábado, 5 de enero de 2013

Para no desperdiciar la energía.



Vamos a intentar hablar algo sobre las herramientas juzgar y criticar. Según el diccionario juzgar es formar opinión sobre algo o alguien cuestionable y, criticar, es censurar las acciones o conducta de alguien.

Tanto al juzgar como al criticar estamos invirtiendo una gran cantidad de nuestra energía en formar una opinión sobre otra persona, en la mayoría de los casos, de manera subjetiva. Estamos creando en nosotros una actitud de censura. Estamos “viendo” las vivencias, comportamientos, pensamientos y creencias ajenas bajo unos valores condicionados por nuestro ego. Estamos creando una descripción del otro según nuestros intereses y eso, además, tenemos que mantenerlo en el tiempo. Si te observas cuando críticas o juzgas percibirás que gastas mucha energía innecesariamente, además el uso de esa energía te perjudica.

No juzgar y no criticar ayudan a mantener en nosotros una actitud equilibrada, una armonía en nuestra forma de ser. No juzgar o criticar nos ayuda a escuchar de manera activa, implica: no dar consejos, no dar por sabido lo que el otro siente, ser prudentes y sobre todo implica respeto.




La práctica de no juzgar ni criticar debe llevarnos a ver a las personas y las cosas tal como son. Sin añadir nada de nuestra cosecha. Es una actitud de comprensión real del otro. Es una forma de eliminar el ego.


martes, 1 de enero de 2013

Agradecer es un motor de mejora personal.



Agradecer pone en movimiento la energía alineada con el amor. El amor es una fuerza.

Dar las gracias es estimular una interacción positiva con todo lo que nos rodea. Es estar abierto a dar y también a recibir y esa es la fuerza del amor. No puede amar quien no es capaz de agradecer. La vibración energética que produce agradecer modifica nuestra actitud, la enfoca a compartir, a disfrutar de todo lo que tenemos con generosidad.

Podemos y debemos dar las gracias a las personas con las que interactuamos, pero también a la energía universal que nos constituye. Es importante sentir en el plexo solar la vibración de la energía que se genera cuando se agradece. Este sentir es la experiencia que da al cuerpo el conocimiento de agradecer. Alimenta el nivel de vibración que da forma a una actitud, en este caso, la predisposición a realizar tus actos con amor. Nada mejor que tener una experiencia personal. Relájate, pon tu atención en tu plexo solar (unos centímetros por encima del ombligo) y da las gracias por todo lo que tienes, lo que has tenido y lo que tendrás. Ésta es una fuerza alineada con la visualización creativa. Agradece y te será dado. Observa como durante el acto de agradecer entra en ti cierta alegría y poco a poco te llena por completo. No te frenes, agradece y siéntete feliz. Es bueno, para hacer el ejercicio, disponer de una lista de cosas por las que agradecer. Esta puede ser válida:         

Gracias por la oportunidad de vivir un día como hoy.
Gracias por mis hijos, por mi esposa.
Gracias por el trabajo que tengo. 
Gracias por el aire, el sol, la lluvia, gracias por todo.
Gracias por estar vivo.
Gracias por la gente que me rodea en todos y cada uno de los lugares.
Gracias por mi salud, por la ayuda que recibo, por cuidar de mí.
Gracias por el afecto que siento y percibo.
Gracias por la oportunidad que me das todos los días.




La lista puede ser mucho más amplia. Permíteme recordarte que lo más importante es que sientas la vibración de la energía de agradecer en tu plexo solar y abandónate a la alegría que te devuelve el acto de agradecer. Se trata de poner en movimiento una energía que desarrolla y fortalece tu actitud positiva.


Ver ejercicio 10 "Agradecer o cómo dinamizar la energía alineada con el amor"

viernes, 28 de diciembre de 2012

Aceptar lo que es.



La propuesta de aceptar lo que es, viene dada porque no hemos aceptado lo que es.

¿Qué nos hace no aceptar lo que es?. Cuando se produce esta situación se crea un conflicto interior que nos lleva a la infelicidad. Estamos viviendo una situación que no tiene nada que ver con la realidad. ¿Qué crea esta situación?. Si nos observamos, veremos que detrás de cada una de estas situaciones hay un pensamiento, generalmente motivado por el ego. Pongamos un ejemplo: En un despacho trabajan dos personas, un hombre y una mujer. El hombre ve que, cada día que pasa, la mujer va adquiriendo más responsabilidades en la empresa y piensa que se debe a que es una mujer muy atractiva. Se siente mal porque a él no lo valoran de igual manera. La realidad es que la mujer tiene más capacidades, pero él no lo acepta, no acepta que una mujer esté más capacitada. Este pensamiento le hará sufrir hasta que acepte la realidad.




La práctica de aceptar lo que es, es una herramienta que ayuda a desarrollar una actitud positiva. A mantener una predisposición positiva ante cualquier suceso. Primero miramos el suceso como es, después, más tarde, tomamos las decisiones.

Aceptar lo que es, es tomar el presente como es. Ver las cosas con la distancia necesaria. Si tomamos la realidad tal cual es, sin dejar que nuestros pensamientos fabriquen su realidad, podemos:

  • Transformar la realidad elaborando una estrategia ante ella.
  • Elegir ante cualquier suceso el camino más provechoso, una acción transformadora o bien una no-acción (dejarnos llevar por el fluir del universo y ver como todo va encajando).
  • Evitar decisiones viscerales que no conducen a ninguna parte.
  • Tomar consciencia del momento presente y ser el observador de lo que pasa.
  • No rendirnos ante los sucesos y vivir una vida mediocre, sino estar en paz con las situaciones que no podemos cambiar.
  • Ser conscientes de que el sufrimiento siempre es más grande cuando nos negamos a aceptar lo que es.
  • Saber que siempre puedes elegir como sentirte.
  • Aceptar a cada momento lo que sucede, sin juicios ni resistencias, es una de las mejores maneras para sentirnos en paz.
  • La resistencia a lo que es suele ser muy estresante.
  • Si no aceptas lo que es (lo que tienes y lo que hay), serás infeliz.
  • Aceptar lo que es y vivir el aquí y ahora es fuente de felicidad   
  • Básicamente aceptar lo que es consiste en parar los pensamientos que puedan surgir ante cualquier suceso. Si no paramos los pensamientos nos arriesgamos a no disfrutar de la felicidad que aporta el aceptar.

Haz un ejercicio de reflexión:¿Qué cosas no aceptas o no has aceptado?. Escríbelas e indaga donde te mientes a ti mismo. Estas son propuestas y soluciones para personas que no han aceptado lo que es. Que tienen que encontrar una solución a su conflicto.


Nuestro objetivo es ser una persona 10, por tanto, vamos a enfocar la vibración de nuestra energía de manera que no pueda darse un conflicto de no aceptación de lo que es. Tenemos que conseguir que nuestra actitud ante cualquier evento, nuestra predisposición, esté preparada para observar cualquier suceso sin juzgar nada. Para aceptarlo tal como es y después, cuando tengamos plena consciencia del suceso, podremos evaluar alternativas posibles. No vamos a dejar que los pensamientos construyan una situación alejada de la realidad. Nuestra actitud estará siempre soportada por el silencio interior.

 

lunes, 24 de diciembre de 2012

La actitud positiva como herramienta



La actitud positiva como herramienta para desarrollar el “campo de energía humano”.

Venimos diciendo que la actitud se aprende. Desde nuestro punto de vista podríamos decir que la actitud es una vibración de nuestra energía, que nos predispone hacia lo positivo o hacia lo negativo. Nuestra “postura” ante una situación de la vida, el enfoque de esa postura, vendrá determinado por el estado vibracional en el que nos encontremos. Si nos domina la ira enfrentaremos esa situación con violencia. Si nos domina el amor la enfrentaremos con comprensión. Si nos domina el miedo, con desconfianza.

La “predisposición” podemos desarrollarla para que siempre esté del lado positivo, pero esto, en realidad, es desarrollar una forma de ser. Como la actitud es un aprendizaje, diremos que la experiencia y la reflexión son fuentes de información para la actitud. Una de las fuentes más importantes de información es la observación de nuestra conducta. Sería bueno que ante algunos acontecimientos de nuestra vida pudiéramos observar lo que sentimos, cómo lo sentimos y que reacciones provocan en nuestra manera de comportarnos.

Proponemos que ahora observes cual es tu estado de ánimo, que predisposición tienes para algún acontecimiento cercano, puede ser volver a casa, ver al jefe, tener una cita, o ir al mercado después de un día de trabajo.

¿Qué actitud tienes?. Ver ejercicio: “Desarrollando una actitud positiva”.


martes, 11 de diciembre de 2012

El enfoque y el manejo de la energía se hacen mediante la actitud.



Podríamos decir que la actitud representa a un nivel determinado de la vibración de la energía. La actitud que mostramos ante cualquier actividad, y en cualquier momento, está exponiendo la utilización que vamos a hacer de nuestra energía. Este enfoque de la energía determina la disposición de ánimo para realizar cualquier actividad, por tanto, la actitud, marca el camino por donde transitamos. Si cambiamos nuestra actitud, cambiamos el enfoque de nuestra energía y de hecho cambiamos el camino que recorremos.


Partiendo de lo expuesto, diremos que si logramos el control de la vibración de nuestra energía, podemos crear, y mantener en el tiempo, una disposición determinada para realizar cualquiera de las actividades que nos proponemos, o lo que es lo mismo, recorrer nuestro camino. El control del nivel de vibración de nuestra energía nos da poder. La actitud mantenida en el tiempo es el poder personal. Por eso hay que tener mucho cuidado y no dejar que el ego determine nuestra actitud.

La actitud es un elemento básico de la meditación. Alcanzar un nivel adecuado de vibración, que permita mantener el silencio interior, es dejar libre el canal de comunicación con la otra realidad. Y esto se consigue si eliminamos nuestra importancia personal. Como todo bucle el trabajo sobre el nivel de vibración de nuestra energía incide en nuestra actitud y, el trabajo que hagamos sobre nuestra actitud, incidirá en el nivel de vibración de nuestra energía.

Esta frase merece un ejercicio de reflexión. ¿La actitud determina el enfoque de la energía?.

martes, 4 de diciembre de 2012

Importancia de la actitud.



Los ejercicios que estamos realizando están, de alguna manera, definiendo nuestra actitud. Existen bastantes definiciones de actitud, nosotros nos vamos a quedar con dos:
- Según Eiser la actitud es la “predisposición aprendida a responder de un modo consistente a un objeto social”.
- Según Wenddy Neciosup: "La actitud es tu postura para enfrentar las diversas situaciones de la vida, el rostro diario siempre lo das tu con tu actitud".

Si observamos detenidamente los ejercicios propuestos hasta ahora: centrando la atención; respiración completa; comer sin ansiedad y eliminar la queja como fuente de energía negativa, veremos que todos ellos tienen un denominador común: reducir la agitación energética. La reducción, aún mejor sería la eliminación, de la agitación energética proporciona un estado de armonía y equilibrio en nuestro cuerpo físico, en nuestro campo de energía. Ese nivel de vibración conseguido nos da una predisposición consistente, una actitud, para enfrentar las diversas situaciones de la vida.

Eliminar la agitación energética nos proporciona la postura necesaria para afrontar, sin estrés, las decisiones cotidianas. Hace disminuir la importancia personal y nos dota del desapego necesario para verlo todo con la distancia necesaria. Además nos ayuda a interaccionar de manera positiva con nuestro entorno. Esta actitud, esta postura, se consigue y se fortalece con la práctica del enfoque de la atención.

Cuando hagas los ejercicios observa el estado de vibración de tu energía y veras que tu cuerpo mantiene una predisposición, una postura, distinta ante el entorno, que se hace más continuada en el tiempo según persistes en los ejercicios. Con el tiempo esto se convierte en una forma de ser.


Ver ejercicio "Desarrollando una actitud positiva". Mas adelante volveremos a tocar el tema.