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lunes, 15 de julio de 2013

Nunca somos el mismo. Lectura para reflexionar.



La aparente sensación de solidez, de ser una persona hecha y derecha, es una ilusión. Algo inventado por cada uno de nosotros. En realidad somos un campo de energía en constante cambio.

Lo que puede dar un enfoque de “permanencia” en la idea de lo que somos, y en el desarrollo de la idea de lo que queremos ser, es la actitud. La actitud preserva una de las constantes de nuestra vida, el ritmo, la cadencia con  la que nuestro campo de energía se mueve. Todo lo que sea alterar ese ritmo tiene como resultado una situación de estrés, y por tanto, la dispersión en el esfuerzo de ser lo que queremos ser.

Para desarrollarnos como personas necesitamos tres puntos de apoyo:

- Actitud, la predisposición a desarrollar un comportamiento determinado.
- Claridad en lo que queremos ser. Determinar en qué valores éticos vamos a desarrollar nuestra personalidad.
- Voluntad. Poner a disposición de los dos puntos primeros nuestra energía, sin variarla del enfoque asumido.

Los ejercicios: “Nivel básico de vibración” y “Nivel 1 devibración”, forman parte de la estrategia para desarrollar la “idea de lo que queremos ser”.

La persona que haya hecho los ejercicios con regularidad, puede comprobar que ya no es la misma persona que cuando comenzó los ejercicios, y, además, puede percibir que lo único “consistente” en ella es su actitud. Si se observa bien, notará en su pecho la energía que sustenta esa actitud.

martes, 11 de junio de 2013

La quietud emocional.



La quietud emocional es el lugar donde se encuentran el estar y el ser. Allí se equilibran e intercambian su conocimiento. Mediante el sentir, este conocimiento, se transforma en alimento para la “forma de ser”.

¿Cómo alimentas tu “forma de ser”?. Si no permites el equilibrio y el intercambio de información entre el estar y el ser sólo puedes ofrecerle tensiones e incoherencia. Relájate un poco y observa que cuando estás alterado, cuando tu ritmo no es armónico, tu “forma de ser” se tambalea, te conviertes en un desconocido. Estas situaciones las exculpamos alegando nerviosismo, manifestando que no sabemos lo que nos ha pasado o diciendo: “es que yo soy así”. Estos comentarios reflejan una manera muy limitada de vernos.

La quietud emocional, ese lugar donde se juntan el estar y el ser, necesita ser entrenada para estar disponible cada vez que sea necesario. La ciencia ha demostrado que físicamente tenemos capacidad para generar cambios, para entrenar nuestro cerebro hacia aquello que queramos.

Podemos apoyarnos en los siguientes ejercicios:

1.- Observar la respiración. Se trata de concentrar nuestra atención en la respiración, percibiendo que cada vez es más y más lenta. Inspiramos y exhalamos lentamente. Después de varias respiraciones añadimos la relajación física.
2.- Relajación física. Con este ejercicio intentamos acompasar el ritmo del ser y el del estar. No es necesario una relajación profunda, basta con relajar el tono muscular y aflojar el cuerpo. Al exhalar percibimos que nuestro cuello, hombros y brazos caen. Todo nuestro cuerpo cae. Lo dejamos que caiga, ayudamos a que caiga.
3.- Concentrar la atención. Concentramos la atención en la respiración sin participar en ella. Dejamos que el cerebro caiga. Dejamos que nos llene el silencio interior. Aquí es importante observar el encuentro del ser y el estar. Notad como el ritmo del cuerpo se serena, así como el ritmo de la mente, notad como se entremezclan el ser y el estar. Todo se vuelve armonía.

Ahora para un momento y haz estos tres ejercicios. ¿Has conseguido una quietud emocional?.

martes, 4 de junio de 2013

Aceptar lo que es como base de la estabilidad meditativa.




Aceptar lo que es, así, sin más, es mantener continuamente la consciencia ocupada en el presente. Ser plenamente conscientes de lo que está sucediendo, y no entretenerse en el pasado o preocuparse por el futuro.

También podríamos ver “aceptar lo que es”, como una decisión tomada para eliminar el sufrimiento. “Esto es así”. Ahora, si no me gusta, intento cambiarlo y si no puedo me adapto. Pero no le doy cancha, no estoy dándole vueltas todo el tiempo. Proceder de esta manera nos lleva a hacer un uso correcto de la energía.

Cuando no aceptamos lo que es y, además, no podemos cambiarlo entramos en una espiral de dolor. En la mayoría de los casos, por no decir en todos, es un dolor provocado por el ego. Esto nos lleva a un uso incorrecto de la energía y, por tanto, a una agitación que nos impide alcanzar la “estabilidad meditativa”.

Constantemente estamos tomando decisiones. “Aceptar lo que es”, es una decisión que tomamos montones de veces al día. Reflexiona. ¿Cuántas veces al día no aceptas lo que es?. ¿Cuánta agitación energética te produce no aceptar lo que es?.

Aceptar lo que es, es una actitud. Consiste en estar predispuesto a parar los pensamientos que puedan surgir ante cualquier evento.

Puede ayudarte:

jueves, 30 de mayo de 2013

Eliminar el ego





El peor enemigo lo tenemos dentro. Muchas veces negamos que el ego condiciona nuestro comportamiento. Nos domina de tal manera que nos hace creer, a pies juntillas, que lo que decimos o hacemos es la pura realidad. Otras muchas veces algo, en el fondo, nos dice que lo que hacemos obedece a nuestro ego, apenas si nos damos cuenta, bueno, hacemos como que no nos damos cuenta y así vamos tirando, nos vamos engañando.

Este es un momento importante. ¿Domino a mi ego, o mi ego me domina a mí?. Ya no vale la retórica ni la palabrería. Eso son rodeos para no enfrentarte a tu ego. Todos sabemos a que nos referimos cuando hablamos del ego. Tú decides.

Eliminar el ego para ganar la estabilidad meditativa merece la pena.

Te puede ayudar:

martes, 28 de mayo de 2013

Recordando las estrategias.


En un principio este blog surgió como soporte a los talleres que realizamos. Hoy creemos que se está ganando su continuación por derecho propio, así que nos proponemos seguir “alimentando” el blog independientemente del “curso”. Son muchas las personas que nos leen.

Para terminar el “curso” 2012-2013 nos quedan dos talleres (días 5 y 19 de junio). Por ese motivo, vamos a hacer un resumen de lo que hemos tratado, poniendo el foco en la “estabilidad meditativa”, de manera que pueda valer como auto-evaluación de lo hecho.

Creemos que éste ha sido el objetivo más “importante” para este “curso”. Decimos que la estabilidad meditativa se alcanza cuando damos continuidad en el tiempo al equilibrio físico y mental que requiere la meditación. Se convierte en una forma de ser/estar. También hemos insistido en que para hacer una buena meditación hemos de practicar una “higiene”, una manera de comportarnos.

Reflexiona sobre esto. ¿Es necesario establecer un proceso detallado para alcanzar la estabilidad meditativa?. Me temo que si. No hay nada gratuito. La magia consiste en un trabajo minucioso y perseverante.

Los próximos talleres los dedicaremos a “repasar” las estrategias señaladas en el proceso. Para hoy recomendamos leer de nuevo: “Estabilidad meditativa” y también “Aceptar lo que es”. Recordemos que aceptar lo que es no es resignarse, sino tomar el presente como es. Ver las cosas con la distancia necesaria.





viernes, 24 de mayo de 2013

El ritmo es disciplina.



Todos vivimos dentro de un conjunto de ritmos. La vida es un fenómeno rítmico. Vamos a “percibir” algunos de esos ritmos. Haz una inspiración profunda y exhala lentamente, ahora observa tu cuerpo. Puedes comprobar que tus músculos se relajan y que tu cuerpo recupera un ritmo cardiaco y un ritmo respiratorio. A estos ritmos les podemos llamar ritmos biológicos.

También estamos “ligados” a ritmos de la naturaleza, como el día y la noche (estamos en vigilia o dormimos), las estaciones del año, o las fases lunares.

Existen otros ritmos creados por nosotros como son: los horarios del trabajo, de las comidas, del telediario, la película, el aperitivo, el tiempo de ocio y muchos más. La combinación de ritmos creados por nosotros, los impulsados por la naturaleza  y los biológicos forman el “marco” donde debemos encontrar nuestra armonía.

Todos y cada uno de nosotros tenemos una multitud de ritmos “personalizados”, andamos, comemos, hablamos, gesticulamos, etc., de una manera muy personal, a nuestro ritmo. A veces esos ritmos no son entendidos ni aceptados por las personas que nos rodean. Cuantas veces hemos oído: “que lento eres comiendo” o “anda un poco más deprisa”. Cuando alteramos nuestro ritmo nos estresamos. Esto ocurre mucho en ambientes de trabajo, cadenas de producción, en la familia. Vamos contra natura.

No mantener cierta coherencia en el “compás” que marcan nuestros ritmos nos puede llevar al estrés y, probablemente, a la enfermedad. Reflexiona sobre cómo te comportas en relación a tu “marco” de ritmos.

domingo, 5 de mayo de 2013

Nueva pestaña



Nos han llegado algunos correos y comentarios señalando que hay un exceso de información, en el sentido de no poder abordar, con resultados positivos, todas las propuestas. Parece que no hemos puesto en práctica una propuesta cuando ya aparece otra y así sucesivamente, creando cierta sensación de ansiedad o frustración.

Por otro lado, en este blog confluyen personas que se plantean por primera vez un cambio, otras que llevan ya un tiempo en el intento y otras muchas que van y vienen.

Para evitar estas situaciones, proponemos crear una nueva pestaña llamada: “a tu ritmo”, donde sólo tratemos los ejercicios, en una secuencia que permita un ejercitar de nuestra totalidad. Ya sabéis que el ejercitar es lo más importante si queremos conseguir buenos resultados y perdurables en el tiempo. Las personas que opten por iniciar su cambio bajo este enfoque han de tener en cuenta que es necesario: paciencia, perseverancia y determinación.

Si eliges este camino no te dejes embaucar por las entradas del blog.     
Cada uno de nosotros debe encontrar su ritmo de trabajo. Lo más importante son los ejercicios, eso es lo que realmente te hará cambiar. La información está ahí y la iremos consultando cuando la necesitemos.

lunes, 29 de abril de 2013

1 Estabilizando el ámbito físico.



Venimos diciendo que, para nosotros, en el ámbito físico se encuentra todo lo que vemos y tocamos, todo lo que percibimos con los cinco sentidos. Dentro de lo físico vamos a poner nuestro cuerpo, incluido el cerebro, y todo aquello de nuestro entorno que podemos detectar mediante los sentidos.

Por otro lado, hemos aceptado que la “estabilidad meditativa” se da cuando mantenemos en el tiempo el estado que alcanzamos para meditar, en este caso, el “estado de equilibrio físico”. Tanto para alcanzar el equilibrio físico, como para mantenerlo en el tiempo, vamos a utilizar una serie de herramientas y de ejercicios asociados a las mismas. Podéis ver las “herramientas” que surgieron de la tormenta de ideas del Taller 13.

 Vamos a comenzar con la herramienta: respiración.

Ahora haz una inspiración profunda y suelta el aire por la nariz lentamente. Observa lo que ocurre en tu cuerpo. Percibirás como una especie de caída de tus brazos y manos. Repite el ejercicio y observa como esa “caída” afecta a todo tu cuerpo, incluido el cerebro. Este estado de relajación mantiene a nuestro cuerpo alejado del estrés y más “capacitado” para interaccionar con el entorno. Hemos de mantener este “estado físico” todo el día, se ha de convertir en nuestra forma de estar.

Recuerda que lo importante es el ejercitar. Este ejercicio repítelo varias veces al día hasta que se convierta en automático cada vez que lo necesites.

Nota tomada del libro: Somos Energía o la otra vida que no vives.

“Si somos capaces de controlar nuestra respiración podemos controlar nuestra vida. Existen muchas formas de tratar el estrés o el desaliento, pero la más segura y eficaz es desarrollar el hábito de una respiración completa rítmica. La respiración tiene unos sorprendentes poderes de recuperación y sanación. Controlando la respiración se puede alterar nuestro estado mental.
La respiración debe administrarse consciente, inteligente y juiciosamente para que sea completamente efectiva.
Para calmar la ansiedad puedes prolongar las exhalaciones.
Para aliviar el cansancio puedes alargar las inhalaciones.
Para levantar el ánimo iguala la duración de las inhalaciones y las exhalaciones.
Cuando la respiración se ralentiza, sus movimientos por general desordenados, se sosiegan y ordenan. Y cuando la respiración es ordenada, el espacio que ocupa en el cuerpo aumenta.
A veces observando y expandiendo la respiración durante unos minutos puedes cambiar tu nivel de energía o estado anímico”.