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lunes, 3 de junio de 2013

Escuchar o como eliminar el ego.



Eliminar el ego, o al menos reducirlo hasta que no nos condicione, exige paciencia y determinación. Hemos de insistir una y otra vez en acallar los impulsos que te llegan para sentirte protagonista.

Uno de los ejercicios más eficaces para acallar esos impulsos es “escuchar”. Tendemos a pensar enseguida que sabemos más que el otro, que disponemos de mejores soluciones, o que lo que nosotros decimos es más importante. Cuando te encuentres en una de esas situaciones observa lo que siente tu cuerpo. Relaja tu tensión y escucha de nuevo.

Mira a los ojos a la persona que te habla. Si sientes algo de rechazo supéralo. Mira con cariño a tu interlocutor y hazle saber con tus gestos que lo estás escuchando. Intenta percibir lo que realmente quiere decirte. No te anticipes con tus pensamientos, ni, mentalmente, des las soluciones o respuestas a lo que te plantea antes de escucharlo del todo.

Una vez que has entendido bien lo que trata de decirte, valóralo y si puedes añade valor a lo que él expone. Si no puedes añadir valor o mostrar un nuevo punto de vista es mejor que te calles. Ten en cuenta que él debe tomar sus propias decisiones.

Escuchar con toda la atención puesta para entender al otro, es uno de los mejores ejercicios para eliminar el ego.

lunes, 20 de mayo de 2013

El nivel de vibración y el enfoque de la consciencia.



La consciencia es la que nos permite darnos cuenta de lo que somos y de lo que hacemos. En general se puede definir como el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno. Podríamos decir que la atención es el mecanismo que soporta los procesos con los que adquirimos conocimiento, dándole la continuidad necesaria mediante la concentración.

El conjunto de ejercicios que se propone en la pestaña “A tu ritmo” hace que nuestra atención se “concentre” más en la observación de cómo somos, que seamos más “conscientes” del estado en que se encuentra nuestro cuerpo físico y nuestra conducta. Con estos ejercicios eliminamos, por un lado, la “agitación” energética que nos mantiene estresados y, por otro, la “agitación” energética que nos hace defender a nuestro ego a toda costa, mediante la queja y la crítica.

Si al campo de energía que somos le quitamos la agitación (normalmente estados emocionales desgastantes), entra en procesos de vibración armónica. Ve las cosas con más distancia, se mantiene sereno y nos permite mantener el nivel de vibración adecuado. Ya no estamos tan “nerviosos” y nuestra consciencia puede enfocar “su atención” en aquellos elementos que añaden valor a nuestra vida, en lugar de malgastar la energía en procesos destructivos como son la queja y la crítica negativa.

Realizar con eficacia los ejercicios propuestos, permite alcanzar un “nivel básico de vibración” desde el que establecer nuevas metas.

viernes, 17 de mayo de 2013

De la agitación energética a la vibración.



Si echamos la vista atrás, o a las personas que nos rodean, que no hayan iniciado trabajos del tipo que nos ocupa, nos daremos cuenta de que antes estábamos inmersos en la agitación energética.

Nuestro comportamiento se basaba en una defensa de nuestro ego. Nos quejábamos con bastante frecuencia, creíamos que el mundo estaba en contra nuestra. Aprovechábamos cualquier circunstancia para criticar al otro, para decir que era peor que nosotros. Para defender a ultranza nuestras opiniones, nuestra importancia personal. Para aparentar ser lo que sabíamos que no éramos, y así, podríamos seguir con un montón de ejemplos.

Ahora miremos todo lo expuesto como un comportamiento. Casi puede verse gráficamente que nuestra energía salta de un lugar a otro. Tan pronto criticamos a una persona, como la alabamos, sin criterio, sin fundamento. Igualmente nos pasa con muchas de las iniciativas, como las de adelgazamiento, tan pronto nos hacemos adeptos, como detractores. No tenemos un enfoque del uso correcto de nuestra energía, la gastamos en cualquier cosa.


Ahora observemos nuestro comportamiento después de haber realizado los ejercicios de la pestaña “A tu ritmo”. Veremos que nos quejamos menos, criticamos menos, escuchamos más. Ya no importa la defensa de nuestro ego. Ahora estamos más relajados, nuestro cuerpo y nuestra mente están menos estresados. Ahora nuestra energía vibra sobre un punto de equilibrio, el punto dado por nuestro nuevo comportamiento.

Hacer que nuestra energía pase de un estado de agitación a un estado de vibración depende de nuestra actitud ante la vida. Depende de nosotros.

lunes, 1 de abril de 2013

Protegiendo el Plan Personal de Cambio.



Un plan de cambio personal siempre es muy vulnerable. Por eso hay que protegerlo de todas las amenazas interiores y exteriores.

De las amenazas exteriores lo protegemos no contando nuestras intenciones de cambio a nadie, ya que en el momento en que las exponemos se inician flujos de energía que condicionan el desarrollo del plan: comienzan a juzgarlo, a dar sus opiniones, a vigilar lo que haces. También es probable que comiencen a evaluar el desarrollo del plan, tienes que justificarlo, defenderlo, incluso modificarlo. No, no es conveniente que estas fuerzas, por lo general negativas, se asomen a tu propósito.

 
Además, esto sucede sin control posible sobre esos flujos de energía, porque ya no depende de nosotros, sino de los otros. Si esto sucede, si contamos nuestro plan de cambio personal, sólo podemos defenderlo cultivando un fuerte desapego.

De las amenazas interiores lo defendemos potenciando los recursos necesarios: la voluntad y la energía disponible. Si quieres abordar un plan con éxito tienes que desarrollarlo como un reto personal íntimo. Si lo cuentas, el ego se adueña de él y comienza a destrozarlo apoyándose en tu importancia personal. En el desarrollo de un plan personal sólo cabe la humildad.

viernes, 22 de marzo de 2013

Importancia de los medios en los planes personales.



Un medio es un recurso que posibilita la realización de un trabajo. Para todo lo que hacemos necesitamos medios. Para poder ofrecer este blog necesitamos disponer de un ordenador, de acceso a Internet y un conocimiento mínimo como usuario. En esto estamos todos de acuerdo.

Cuando nos proponemos abordar tareas de cambio personal, nunca pensamos en los medios que necesitamos para hacer ese trabajo. Muchos de los procesos de cambio que fracasan, por no decir todos, tienen como causa del fracaso que no se han preocupado de disponer de los medios necesarios y sin esos medios es imposible realizarlos.

 ¿Qué medios necesitamos para abordar tareas de cambio personal?. Creemos que son imprescindibles:

Energía.- Cuando hablamos de energía no nos referimos a la fuerza del cuerpo físico, sino al intento inquebrantable que sujeta a la voluntad, a nuestra capacidad de concentración. Podríamos considerarlo como el estado armónico de nuestra vibración y la capacidad de mantenerla de manera continuada.

Voluntad.- La fuerza interior que nos mueve a realizar nuestro propósito. Tiene como combustible a la energía.

Silencio interior.- La capacidad de apagar el bullicio de los pensamientos para ubicar en ese lugar los procesos de consciencia, de lo cognitivo. Para facilitar que se de el comprender.

Reflexiona. ¿Dispones de los medios necesarios para abordar las tareas de cambio personal que te propones?.

lunes, 18 de marzo de 2013

La energía y la voluntad.



¿Alguna vez te has preguntado por qué no terminas muchas de las cosas que comienzas?. ¿Por qué dejamos una cosa para coger otra que terminamos también dejando?. ¿Por qué a muchos de los cometidos diarios le llamamos obligaciones?. ¿Qué pasa?. ¿Cómo justificamos ese comportamiento?. Con frecuencia nos decimos: no es el momento oportuno; tengo muchas cosas en las que pensar; en realidad no era mi fuerte; lo dejo para después del verano, etc. Todas esas son justificaciones que enmascaran nuestra falta de voluntad.

Para hacer algo, cualquier cosa que nos propongamos, necesitamos disponer de dos elementos esenciales: energía y voluntad.

La voluntad es la fuerza, el motor con el que vamos a realizar los trabajos propuestos. La energía es el combustible que necesita ese motor. Con una voluntad deficiente y una energía pobre podemos hacer pocas cosas.

Podemos tener la intención de cambiar, de comportarnos de manera diferente, pero eso no se realiza sólo con el deseo, hay que convertirlo en hábito y rutina, en una forma de ser, y para eso necesitamos ejercitar. Para ejercitar necesitamos voluntad y energía.

¿Cómo desarrollamos nuestra voluntad, cómo la tenemos preparada para ejercitar todo lo que necesitamos?. Para hacer un cambio real de nuestra persona, para tener otra forma de ser, necesitamos tener desarrollada la voluntad dura y la voluntad suave. Estos términos los tomamos de Georg Kühlewind.

Vamos a decir que la voluntad dura es la que utilizamos para hacer “cosas físicas” como mover una mesa o correr para coger el autobús. La voluntad suave es aquella que utilizamos para hacer “cosas mentales” como pensar en un problema sin distracciones. En ambos casos necesitamos disponer de energía. Si estamos muy cansados físicamente, no podremos mover la mesa, tampoco parar el bullir de nuestros pensamientos para concentrarnos. Si aceptamos lo expuesto parece necesario que revisemos nuestro nivel de voluntad y la energía que tenemos disponible.

Para desarrollar la voluntad no es necesario proponerse grandes tareas que requieran un esfuerzo largo y continuado. Podemos aprovechar las pequeñas acciones cotidianas que requieren voluntad, como: no tomar un café cuando lo deseamos, levantarse a cerrar la puerta, tirar la basura ahora, limpiar los cristales hoy, etc. Además podemos ejercitar con:

Para tener energía disponible lo mejor es no malgastarla. Se recomienda leer:

Además ejercitar con:

La voluntad y la energía la necesitamos para abordar los planes que nos proponemos.

viernes, 15 de marzo de 2013

La planificación como soporte de la actitud.



Si quieres mejorar tu vida es probable que tengas que cambiar algunas cosas de tu comportamiento. Es un error pensar que son los demás los que tienen que cambiar. Además es necesario tener una predisposición férrea. Esa actitud de cambio tiene que ser soportada por una planificación factible. No hay milagros, sólo trabajo.

También puede ser un error plantearse objetivos poco concretos y muy abiertos como: quiero ser feliz; tener una vida plena o ser una persona impecable. Estas propuestas las podemos utilizar como una visión, como una meta a largo plazo.

Alcanzar la visión: ser feliz, posiblemente conlleve alcanzar algunos objetivos previos, como: eliminar el sentimiento de culpabilidad; escuchar a mis amigos; diluir mi ego; tener seguridad; eliminar las emociones que me dañan, etc.   

Ya sabemos lo que queremos ser, lo que queremos alcanzar, lo tenemos apuntado. Supongamos que hemos escrito: ser feliz. ¿Cómo alcanzamos esa visión?. Para desarrollar el proceso que me llevará a ser feliz, tengo que saber de qué dispongo y para eso me apoyaré en mi tarea anterior: “Cómo enfrentarnos al análisis de nuestro pasado”.

Con los resultados de esta tarea puedo proponerme objetivos que me llevarán a ser feliz. Cada día seré un poco más feliz si:


Objetivos de la tarea: analizar
Hacer planificación para alcanzar los objetivos:
Identificar todas las emociones y estados de ánimo que nos dañan.
Eliminar las emociones y estados de ánimo que nos dañan.
Conocer por qué actué así
Pensar detenidamente antes de tomar decisiones.
Qué hago de manera superflua o excesiva.
No hacer nada superfluo o excesivo.
¿Cómo actúo?.
Corregir mi forma de actuar si lo necesito.
¿Qué aspectos muestro de mis cuatro ámbitos?.
Mostrarme de manera honesta en mis cuatro ámbitos.
¿Qué hago en defensa de mi importancia personal?.
Eliminar o reducir mi importancia personal.
¿Cómo ando de disciplina?.
Fortalecer mi disciplina.

Para comprobar si los objetivos me ayudan a alcanzar la meta me puedo preguntar:

Pregunta
Respuesta.
¿Si elimino las emociones y estados de ánimo que me dañan seré más feliz?.

¿Si tomo buenas decisiones seré más feliz?

¿Si no hago nada superfluo o excesivo estaré más equilibrado. ¿Esto me hará ser más feliz?

¿Si mejoro mi forma de actuar y soy más comprensivo, seré más feliz?.

¿Mostrarme de manera honesta en mis cuatro ámbitos me hará más feliz?

¿Eliminar o reducir mi importancia personal, mi ego, me hará más feliz?.

¿Ser disciplinado me hará ser más feliz?.

   
Reflexiona sobre estas preguntas. Si abordáramos todos los objetivos a la vez es muy probable que no alcancemos ninguno. Eso nos pasaría si nuestro objetivo fuera: ser más feliz. Pero hemos troceado el problema. Vamos a ir siendo cada día más feliz.

¿Por donde empezamos?. Qué planificamos primero?.

Antes de seguir revisemos qué hemos hecho:

- ¿Has escrito lo que quieres ser o alcanzar?.
- ¿Has analizado qué te ha traído hasta aquí?.
- ¿Tienes la determinación para hacerlo?.

martes, 12 de marzo de 2013

Cómo enfrentarnos al análisis de nuestro pasado.



En muchas ocasiones, cuando nos llega una imagen o un recuerdo que no es grato para nosotros, hacemos un gesto de expulsión del recuerdo o de la imagen. No queremos que se instale en nosotros, no queremos que nos haga daño, porque esa imagen, ese recuerdo nos hace daño físico, se coge a nuestro estómago y nos duele.

Algunas veces los pensamientos se despiertan con el dolor y comienzan a remover y reforzar aquello que nos daña, haciéndolo más fuerte, dándole nuevos significados, aumentando el sentimiento de culpabilidad, y eso no nos permite analizarlos adecuadamente, sólo se refuerza el estado anímico en el que nos sume. .

Podemos observar que los pensamientos se alían con la emoción para fortalecerse. Un ejercicio que nos puede ayudar es observar la emoción, el dolor que nos llena, sin juzgar nada, sin pensar nada. Sólo observar el dolor. Comprobaremos que a los pocos minutos el dolor se apacigua, se diluye y se va. Es posible que vuelva otro día, que vulva a hacernos daño, pero nosotros responderemos con la observación sin juzgar. En unos cuantos envites ganaremos la batalla.

Si mantenemos esta predisposición cuando abordamos una recapitulación de nuestra vida, podremos eliminar todas aquellas emociones que nos dañan y entonces ver “los sucesos” sin condicionantes, podremos tomar nota de las emociones que se han manifestado en esos momentos tan importantes para nosotros.

El objetivo del análisis de nuestros actos no está en contarnos historias alrededor de éstos, sino en identificar qué “estado emocional” se ha grabado en nosotros. Qué nivel de agitación energética nos produce.

Nos podemos apoyar en los siguientes ejercicios:
Ejercicio
Objetivo
Identificar todas las emociones y estados de ánimo que nos dañan.
Conocer por qué actué así.
Qué hago de manera superflua o excesiva.
¿Cómo actúo?.
¿Qué aspectos muestro de mis cuatro ámbitos?.
¿Qué hago en defensa de mi importancia personal?.
¿Cómo ando de disciplina?.

Realizar todos estos ejercicios nos dará la información suficiente para hacer una lista rigurosa de las emociones y estados anímicos que nos condicionan. Una vez hecha la lista, podemos planificar nuestro cambio. Seremos otra persona, tendremos una nueva forma de ser.  

viernes, 8 de marzo de 2013

El ego, el comportamiento y la historia personal.



Han surgido algunas preguntas sobre la historia personal, en el sentido de que no podemos eludir nuestra historia personal porque es nuestra memoria, es lo que somos.

Como siempre hacemos en nuestros ejercicios de reflexión vamos a ver qué es “historia” y qué es “memoria”.

Historia.- Vamos a decir que historia es lo narrado. Lo que contamos a otros de nosotros, o lo que nos contamos a nosotros mismos.
Memoria.- La capacidad que tenemos para recordar sucesos, lo que nos ha ocurrido, lo que hemos hecho.

Pongamos un ejemplo:
- Un amigo nuestro compra una casa. Este es el hecho, el suceso.
- Nos cuenta que su casa está en el centro de Madrid, tiene un jardín y está muy bien comunicada. Con esta narración “amplía” su historia personal.
- Nosotros comentamos esto, lo contamos, entre los compañeros y familiares más cercanos y nos decimos: que bien vive nuestro amigo, que suerte tiene.
- Todos estos comentarios son relatos relacionados con la historia personal de nuestro amigo, y éste, ya tiene que cargar con todos los pensamientos de todos los que conocen su historia.
- Un día nos invita a su casa y comprobamos que el jardín es un pequeño patio delantero en el que hay una decena de macetas. También comprobamos que el transporte público más cercano se encuentra a doscientos metros.



- ¿Qué ha pasado con la historia narrada de nuestro amigo?. Pues que ha frustrado nuestras expectativas, ha cambiado la idea que teníamos formada de él y además iniciamos cierta desconfianza.

La narración de nuestro amigo estaba motivada por el ego. No era necesario “crear” esa historia, estaba de más.

Ahora imaginaos estas “historias personales” por todos y cada uno de nosotros.

La memoria tiene registrado un hecho: ha comprado una casa. También tiene registrado como hecho que ha “inventado” una historia acerca de la casa para satisfacer a su ego. Ahora sería bueno volver a leer “El peso de la historia personal”.

¿Llevas tu alguna carga de pensamientos ajenos?. Reflexiona bien antes de contestar.    

lunes, 4 de marzo de 2013

El peso de la historia personal.


Cuando hablamos de nuestra historia personal comenzamos recordando el lugar donde hemos nacido, cómo nos hemos criado, qué cosas fueron relevantes para nosotros y así vamos enumerando una serie de hechos que nos gusta contar porque nos hace sentir importantes. En realidad, al contar una y otra vez nuestra historia personal estamos alimentando a nuestro ego. De paso ocultamos aquello que nos duele, aquello de lo que nos avergonzamos y mentimos si es necesario. Aunque sea eso lo que tenemos que ver con mayor claridad. Todos ocultamos muchas cosas porque no queremos desvelar aquello que nos daña, o que nos avergüenza, o que puede influir en la idea que el otro tiene de nosotros. Pero ahora estamos solos, somos adultos y podemos y debemos hacer una recapitulación sincera. ¿Qué recuerdos tengo ocultos del pasado que aún me están machacando?. ¿Para qué me vale ese montón de recuerdos?.


El ejercicio de la historia personal nos ayuda a identificar qué estados de ánimo y qué emociones nos condicionaban en nuestra toma de decisiones. Estamos describiendo qué condicionaba cada uno de los puntos de sujeción. Librarnos de esos condicionantes nos permite cambiar el rumbo y asomarnos a otra realidad.

¿Para qué es necesario mantener una historia personal?. Para nada. La historia personal te quita la libertad. Gastamos mucha energía en mantener algo que no nos vale para nada, solo para justificarnos ante otros, o peor aún, solo para justificar nuestro ego, nuestra importancia personal.

¿Por qué hemos de borrar nuestra historia personal?. Dice Carlos Castaneda: “es muy importante borrar toda historia personal porque eso nos libera de la carga de los pensamientos ajenos”.

 ¿Cómo se puede borrar la historia personal?. Primero hay que tener el deseo de dejarla. Y luego tiene uno que borrarla armoniosa­mente, poco a poco.


Nuestro recuento continuo de los puntos de sujeción que conforman nuestra historia personal se convierte en historia cuando lo contamos, si no, solo hacemos reforzar algo que nos condiciona y nos consume. Cuando contamos nuestra historia personal le estamos dando al otro poder sobre nosotros, y eso nos debilita.

Nos sentimos obligados a renovar nuestra historia personal contando a nuestros padres, parientes y amigos todo cuanto hacemos. En cambio, si no tienes historia personal, no se necesi­tan explicaciones; nadie se enoja ni se desilusiona con tus actos. Y sobre todo, nadie te amarra con sus pensamientos.

sábado, 2 de marzo de 2013

El tiempo y lo que queremos ser.



Podemos deducir de la lectura de la entrada titulada “Eltiempo, la intención y la voluntad”, que nuestra historia personal está “grabada” en el tiempo, ya que todo lo que nos ha ocurrido son puntos de sujeción en aquella “tela de araña” por la que caminamos. Mediante el recuerdo, al repasar mentalmente los sucesos ocurridos, reforzamos esos puntos de sujeción, reforzando de esta manera lo que denominamos nuestra realidad, nuestra historia personal.

Nos podemos quedar aquí dando vueltas a nuestro pasado, recordando y reforzando una y otra vez nuestra buena o mala suerte. Una alternativa es olvidarnos de nuestro pasado y “crear” nuevos puntos de sujeción en el tiempo, encaminados a conseguir aquello que queremos. Movernos del mundo en el que actualmente nos encontramos anclados a otro mundo nuevo, sólo lo podemos hacer apoyándonos en el tiempo. Creando nuevos caminos, nuevos puntos de sujeción, recordemos que cada decisión es un punto de sujeción.

Lo primero que necesitamos es conocer con claridad lo que queremos conseguir. Toma un papel y escribe lo que de verdad quieres ser. Después eliminar aquellos impedimentos que se opongan a nuestra intención y, por último, desarrollar la voluntad necesaria que nos permita hacer el nuevo camino.



Necesitamos, para planificar bien nuestro cambio, hacer una recapitulación de nuestra historia personal. Cuanto más exhaustiva sea mejor, pero también nos puede valer una visión “reducida” de la misma. Podríamos sintetizar diciendo que nuestra historia personal es el conjunto de decisiones que hemos ido tomando. ¿Cómo hemos caminado por esa tela de araña?. ¿Qué emociones nos han ido marcando el camino?. ¿Qué decisiones hemos tomado libremente, sin coacciones?. Ahora tenemos la oportunidad de romper esas ataduras y emprender el camino del guerrero, un camino impecable.

Cierra los ojos, relájate y reflexiona. ¿Todas las decisiones importantes de mi vida están subordinadas a alcanzar lo que quiero ser?.

martes, 26 de febrero de 2013

El tiempo, la intención y la voluntad (lectura para reflexionar).



En el taller 8, día 20/02/2013, llegamos, entre otras, a dos conclusiones importantes sobre el tiempo:
1.-  Para nosotros la esencia de la administración del tiempo no está en cumplir unos horarios y tareas a rajatabla, sino en asegurarnos que nuestras acciones se fundamentan en lo que queremos ser.
2.- Tomaremos el tiempo como una sucesión de eventos. Según la teoría de la relatividad, el evento o suceso es un punto del espacio tiempo. Cada suceso, cada punto, lo fijamos en el presente y mediante el recuerdo lo podemos traer del pasado y proyectarlo al futuro.   

Ahora imaginemos que el tiempo es el espacio en el que nos movemos como campo de energía que somos. Imaginemos que nuestro campo de energía está en una gran tela de araña y que nos movemos mediante los eventos que suceden, cada evento es un punto de sujeción. Sólo conocemos de la tela de araña el pasado y el presente, aunque intuimos que el resto está ahí. Vamos a decir que se dan eventos de dos tipos: Volitivos, los que suceden gracias a nuestra voluntad y no volitivos, aquellos que suceden circunstancialmente.


 
Cada decisión que tomamos es un punto de sujeción en el tiempo. Estas decisiones siempre se dan en el presente, digamos que el presente es el que nos permite realizar acciones y cada acción puede ser un punto de sujeción. Estas acciones pueden ser ejecutadas por cualquiera de los cuatro ámbitos que nos constituyen (físico, mental, energético y espiritual). Mediante el recuerdo podemos “apoyarnos” en cualquier punto de sujeción.

Pongamos un ejemplo: Vamos a empeñar nuestro anillo de casados. La acción de sacar el anillo del bolsillo y ponerlo encima del mostrador está realizada por el ámbito físico. Sentir la tristeza está realizado por el ámbito mental y el darnos cuenta de que es mejor empeñar el anillo por el ámbito espiritual. Estas tres acciones han “marcado” nuestro espacio tiempo y dan información para propósitos de futuro.

La capacidad de recordar nos permite movernos por el espacio tiempo que llamamos pasado, y la selección de puntos de sujeción nos da la información determinada que podamos utilizar en el presente. La intención es la capacidad de proyectar acciones para el espacio de tiempo que llamamos futuro. La voluntad es la fuerza que nos permite hacer.

Si no tenemos una intención clara, si no conocemos los objetivos que queremos alcanzar no podemos planificar nada y nos dispersamos. Cuando nos dispersamos vamos erráticos por la tela de araña, sin saber donde ir. Nuestros puntos de sujeción no obedecen a un plan para alcanzar lo que queremos ser.

Antes de continuar es muy importante que conozcas con toda claridad lo que quieres ser o lo que quieres alcanzar, si no, nos perderemos por el desierto de la tela de araña.

lunes, 11 de febrero de 2013

El juego del acecho.



Venimos haciendo bastantes trabajos con el observador. Ahora, con los ejercicios del taller 7, seguro que habremos adquirido la práctica necesaria para jugar al acecho.

Todo nuestro comportamiento obedece a la intención. En nosotros, y en nuestro caso, vamos a fijarnos en dos aspectos de la intención que todos llevamos encima: cubrir nuestras necesidades y defender nuestra integridad.

Si reflexionamos sobre los resultados del ejercicio que se propone en el taller 7, veremos que lo que mostramos, la apariencia que adoptamos y el rol que desempeñamos tiene como finalidad alcanzar el propósito de cubrir nuestras necesidades y defender nuestra integridad. Eso además no puede ser de otra manera, está grabado a fuego en nosotros.

La cuestión está en el cómo. De qué manera nos comportamos para alcanzar esa legítima intención sintiéndonos bien. Si aprovechamos el ejemplo que ponemos en el taller 7: “Me muestro violento con frecuencia. Nadie quiere trabajar conmigo”, y analizamos las causas de ese comportamiento, podríamos descubrir que estamos defendiendo nuestro cargo, y que ese cargo es el que me permite cubrir mis necesidades.

Cuando nos damos cuenta de que hemos de cambiar “nuestro rol”, la manera de relacionarnos con el entorno más cercano, tenemos que sustituir ese “rol” por otro más satisfactorio, como el de relajarnos para controlar mejor nuestras emociones. Ahí entra de lleno el juego del acecho.     
Lo primero que hemos de hacer, para jugar bien a este juego, es no tomarnos en serio.

No hay nada tan drástico ni trascendental que no puedas mirar con una sonrisa. El desapego de mirar todo con una sonrisa te da la sobriedad necesaria. Ahí, en el momento de iniciar tu antiguo rol, puedes descubrir lo que el ego trama, y cambiarlo por tu nuevo comportamiento. Se trata de cazar al ego cada vez que intenta manejarte. Solo tienes que pararte un momento, observar lo que intenta sin juzgarlo, reírte y, suavemente, retomar tu nuevo rol

Acechar nuestra conducta, nuestro comportamiento, es como el juego del escondite. Pruébalo, veras que es divertido y reconfortante.

jueves, 7 de febrero de 2013

Cómo medir la salud espiritual.



¿Qué es para nosotros el espíritu?. En el ámbito espiritual ubicaremos todo aquello que trasciende de los pensamientos y que lo podemos considerar consciencia. La dimensión cognitiva (todo lo relativo al conocimiento) la consideraremos dentro del ámbito espiritual.

También vamos a considerar dentro del ámbito espiritual la “cultura personal adquirida”, ya que con ella podemos movernos con más facilidad en los términos del conocimiento, además permite establecer acciones de mejora en el ámbito espiritual como puede ser el escuchar o el hablar.



Si observamos qué actividades realizamos relacionadas con el conocimiento y la cultura, como libros que leemos, espacios de televisión que vemos, museos, cine, etc., podemos identificar qué aspecto de nuestro espíritu mostramos al otro y por consiguiente a nosotros mismos. Esto también nos ayuda a identificar áreas de mejora y a determinar qué nivel de salud tiene nuestro ámbito espiritual.     

La reflexión y la meditación son la gimnasia del espíritu

La impecabilidad como medida del ámbito energético.



La energía la utilizamos para hacer cosas, para actuar. Lo que podemos observar es el cómo actuamos. Una buena salud en nuestro ámbito energético es que todas nuestras actuaciones sean impecables. Impecable para nosotros seria cometer los menores errores posibles en el uso de la energía.

Un buen uso de la energía viene acompañado de aceptar lo que es y de una correcta toma de decisiones. Cuando procedemos así no generamos “agitación energética”, no nos sentimos culpables. No nos arrepentimos de lo que hemos hecho. A lo sumo lo que hacemos es tomar una nueva decisión.

 Pongamos un ejemplo. Quiero comprar un nuevo coche. Analizo el mercado, mis posibilidades económicas, la calidad del coche elegido y si puede satisfacer mis necesidades. Tomo la decisión de comprarlo, esa toma de decisión es un actuar. He utilizado mi energía. Si el coche sale mal. No me siento culpable, acepto esa posibilidad y tomo otra decisión. Pero no me arrepiento, no me culpo, no agito mi energía. Estoy actuando de manera impecable.

Si me culpo, me dejo llevar por la ira, critico al vendedor y me exalto, estoy haciendo un uso incorrecto de la energía. No estoy siendo impecable. Nuestros actos deben ser premeditados y precisos. Esto nos da sobriedad y determinación para usar correctamente nuestra energía. Esto implica erradicar las situaciones que consumen gran cantidad de nuestra energía, como por ejemplo, no tener un objetivo claro de qué queremos lograr, o permitir que la opinión o el juicio de otras personas nos influyan al punto de afectar nuestros patrones de comportamiento.
   

La higiene como herramienta de mejora personal.



Si nos apoyamos en los ámbitos que nos constituyen deberíamos decir que higiene es: el conjunto de conocimientos y técnicas que utilizamos para el control de los factores que pueden ejercer efectos nocivos sobre la salud de nuestro cuerpo físico, mental, energético y espiritual.

Qué conocimientos y técnicas podemos utilizar para estar “limpios” en estos cuatro ámbitos. Aquí enumeramos algunos:
 
 Cuerpo físico:
- Aseo del cuerpo, utensilios que usamos y lugares.
- Eliminación de hábitos nocivos como el tabaco, alcohol, drogas, etc.
- Prevención de enfermedades contagiosas.
- Control de factores y tensiones ambientales en lugares de trabajo, familia, ciudad.

Mental:
- Gestión y control de las emociones.
- Parar y eliminar los pensamientos desgastantes.
- Eliminar, o al menos reducir, el impacto de las emociones negativas.

Energético:
- Conseguir un comportamiento impecable.
- Eliminar gastos inútiles de energía.
- Reducir la agitación energética producida por el estrés.
 
Espiritual.
- Desarrollar y ampliar el conocimiento
- Escuchar.
- Utilizar adecuadamente la palabra.

martes, 22 de enero de 2013

La relajación y el ejercitar.



Hay mucho escrito sobre la relajación. Nosotros vamos a decir que la relajación es la “herramienta” que nos ayuda a encontrar y desarrollar la armonía entre nuestro cuerpo y nuestra mente. Es la “herramienta” que facilita que nos veamos de manera global, que sintamos nuestra totalidad. Solo tenemos que observarnos durante una sesión de relajación. Durante la relajación, y mediante la voluntad suave, podemos “modelar” el campo de energía que somos. 


Además, la relajación es la antesala de la meditación. La relajación es el punto de partida para una buena meditación. Pero, hemos de recordar que la relajación es un ejercicio. Hay que ir a la relajación descansado.

Los videos que hemos puesto con relajaciones dirigidas ( Ejercicio 1 y Ejercicio 8) no deberían utilizarse más de 3 ó 4 veces. Cada uno debe descubrir su propia relajación. No es bueno utilizar por mucho tiempo las “muletillas”.

Algunos beneficios de la relajación:

- Nos permite pensar con mayor claridad y de una forma más creativa, puesto que al relajarnos, se activan ambos hemisferios del cerebro.
- Disminuye la presión arterial y el ritmo cardiaco.
- Regula la respiración, lo que aporta un mayor nivel de oxígeno al cerebro y a las células en general.
- Estimula el riego sanguíneo.
- Provoca una sensación de paz y tranquilidad que dura a lo largo del día.
- Ensanchamiento del campo de conciencia.
- Aumento de la capacidad de enfrentar situaciones estresantes.
- Más resistencia frente a las enfermedades.
- Predominio de los pensamientos positivos, y otros muchos más.

Cada vez que nos relajamos, los beneficios de la relajación se incorporan a nuestro campo de energía sin que nos demos cuenta. Observa que después de cada relajación nos sentimos mejor, y cada día dura más tiempo.

martes, 8 de enero de 2013

¿Qué hacen las herramientas con la energía?. Una lectura para reflexionar.



¿A qué hemos llamado herramientas?. Hemos llamado herramientas a un conjunto de actos y comportamientos que hacemos, o dejamos de hacer. Vamos a aclarar esto de hacer y “no hacer”. Para todo necesitamos una fuerza de voluntad, aunque a veces la rutina nos haga creer que no es necesario emplearla. Pongamos un ejemplo: Estamos en la oficina y decidimos tomar un café. Tomar el café es un hacer y hemos utilizado la voluntad. Ahora pensemos que nos invitan a un café, pero lo denegamos porque hemos tomado la decisión de no tomar más cafés. En este caso no tomar el café es un “no hacer” en cuyo acto también hemos empleado la voluntad. El hacer y el “no hacer” es la acción de las herramientas que utilizamos. Estas herramientas las presentamos en forma de ejercicios. Un ejemplo puede ser el ejercicio 11 “Eliminar la crítica negativa”.         

Enfocar los actos y comportamientos desde el uso de la energía (hacer o “no hacer”) nos ayuda a “moldear” el cómo somos, a armonizar la vibración de nuestra energía con una forma de ser. Con la forma de ser a la que aspiramos. Tanto el hacer de tomar el café como el “no hacer” de no tomarlo son actos que inciden en “moldear” la vibración de nuestra energía. Si observáis con atención vuestro comportamiento veréis que, a veces, un “no hacer” requiere más fuerza de voluntad que un hacer. Para nuestro trabajo es conveniente destacar que es tan importante el hacer como el “no hacer”.



El camino del guerrero es el uso impecable de la energía en todos y cada uno de los actos. Trata de construir una actitud que soporte un enfoque de la energía de manera continuada. Para eso es necesario dominar el arte del acecho, el arte de observarnos. Cada persona tiene que identificar su camino o, lo que es lo mismo, cada persona debe construir la actitud en la que basa su personalidad. La manera de mostrar al entorno nuestra forma de ser, y el cómo somos, viene determinado por el uso de nuestra energía.
 
El estado actual de nuestra vibración energética es el resultado de las experiencias que hemos tenido hasta este momento. Es lo que determina nuestra forma de ser. Nosotros podemos cambiar el estado actual de la vibración de nuestra energía, o lo que es lo mismo, podemos cambiar nuestra forma de ser, si hacemos de nuestro comportamiento el camino del guerrero.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Las pequeñas decisiones



Todos los días tomamos un montón de decisiones. A veces creemos que no lo hacemos porque solo tenemos en cuenta las decisiones que creemos importantes como la compra de un coche, el cambio de residencia o de trabajo, sin embargo, a diario tomamos decisiones que pueden tener, y de hecho tienen, un impacto muy importante en nuestras vidas.



La decisión de sonreír a un compañero al entrar a trabajar, la de tomar bollería en el desayuno, la de dar un abrazo a tu hijo o a tu pareja, son decisiones pequeñas que van marcando el rumbo de tu vida. Aunque no lo creas, estas decisiones te hacen vivir de una forma o de otra. Están construyendo los cimientos de tu comportamiento futuro, están reforzando o delimitando una forma de ser.

Por eso es importante desarrollar el observador que llevamos dentro, para darnos cuenta de las cosas que decidimos. Tener en cuenta lo que hacemos en cada uno de nuestros presentes, es una herramienta poderosa para conseguir vivir la vida que deseas, sino estás supeditado a la vida que quiera construir tu ego, y dejarse llevar por el ego puede ser una de las peores decisiones.


Reflexiona, ¿qué vida estás decidiendo vivir?. Como ves ya hemos propuesto nuestro primer ejercicio.