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martes, 4 de junio de 2013

Ejercicio 25 Aceptando lo que es.



Aceptar lo que es, es tomar el presente como es. Ver las cosas con la distancia necesaria y tomar la decisión adecuada. Reflexiona y evalúa lo siguiente:

Decisión tomada
Evaluación
Si
No
¿Ante cualquier suceso eliges el camino más provechoso (una acción transformadora, o una no-acción. Dejarte llevar por el fluir de la energía y ver como todo encaja)?.


¿Evitas tomar decisiones viscerales?.


¿Tomas consciencia del momento presente y observas lo que pasa?.


¿Aceptas lo que sucede, sin juicios ni resistencias?.


¿Vives lo que sucede aquí y ahora?


¿Malgastas energía no aceptando lo que es?



En este ejercicio es muy importante no dejarse llevar por el ego. ¿De verdad aceptas lo que sucede sin juicios ni resistencias?.

lunes, 3 de junio de 2013

Ejercicio 24. Del recto hablar (Kühlewind).



Cómo escuchar:
- Procurar ver en el otro al hablante, no su apariencia exterior.
- Fijar la atención de la manera más completa posible. Uno está atento mentalmente, es decir, no se piensa en los pensamientos propios que surgen en uno durante el hablar del otro. Uno se empeña en pensar los pensamientos del hablante, ponderando de vez en cuando si uno lo está entendiendo por sus palabras.
- Comprender al que habla con el sentir. En ello hay que acallar cualquier simpatía o antipatía, incluso la espontánea, no se trata de los sentimientos que en mí produce el hablante.
- Suspender, en el silencio receptivo interior, la aprobación o el rechazo, la satisfacción o la crítica del contenido de lo que se dice.
-  La apreciación y la formación de una respuesta tendrán lugar luego, tanto más pronta y acertadamente cuanto más atentos estemos en el escuchar, es decir, completamente dedicados al hablante y no distraídos por nuestros pensamientos propios y nuestra crítica inmediata.

En este ejercicio es particularmente eficaz que uno elimine el impulso de meter baza enseguida, de interrumpir al otro, pero percatándose de que el impulso está presente.
Con el tiempo, el silencio receptivo se desarrolla, de un gesto negativo, de renuncia, a una actitud anímica positiva, de ayuda al otro. Nuestra calma interior no solo impide las perturbaciones y los obstáculos, sino que crea un ambiente favorable para el hablar del otro, una anticipación o un presentimiento de que será comprendido: hablará más fácilmente y mejor. Esta acogida no significa ni una aprobación, ni un rechazo del contenido hablado. La comprensión está desprovista de cualquier apreciación, e incluso ayuda eventualmente al que habla a comprenderse a sí mismo.

Prestar atención a no decir nada superfluo:
- Vencer la tentación de poner en palabras algo a lo que podríamos renunciar, a no hablar por hablar, a no decir nada superfluo, a no parlotear.
- Prestar atención a los impulsos de hablar mal de un tercero en su ausencia, de comentar sus flaquezas, lo cual uno no haría en su presencia.
- Si tenemos que hablar de persona ausentes hagámoslo como si estuvieran presentes.

Hablar positivo:
- Hablar solo cuando se tenga algo que decir.
- El hablar es siempre un hablar a alguien y con alguien. Por consiguiente, el contenido y el cómo tienen que ser determinados por el interlocutor con el cual hablamos.
- El verdadero hablar no quiere decir que uno solo puede proferir palabras sabias, sino que es verdadero en la situación presente.     

lunes, 8 de abril de 2013

Ejercicio 23. Caminatas de percepción.



Cuando vayamos andando para ir a algún lugar podemos aprovechar y convertir la caminata en un ejercicio de silencio interior. Al andar mantenemos nuestra espalda erguida, como lo hacemos para la relajación. Nuestra vista mira al horizonte y al mismo tiempo tratamos de ver lo que hay encima de nuestra cabeza, lo que hay en el suelo, lo que hay a nuestra derecha y lo que hay a nuestra izquierda. Vemos esos cuatro puntos mientras andamos. Toda nuestra atención está concentrada en ver lo que “hay” en esos cuatro puntos, sin juzgar nada, solo observamos. El silencio interior se hace. Disfruta del paseo.

Ejercicio 22. Prácticas de la atención



Después del Taller 12 “La atención como base de lo que somos”, hemos considerado ampliar este ejercicio, incluyendo “Desarrollo de la atención activa” y “Preparando la atención para la meditación”:

Observar objetos con toda atención:

Cada vez que durante el día estemos sin hacer nada, por ejemplo: esperamos en la consulta del médico. Observaremos algún objeto de la sala de espera. Concentraremos toda nuestra atención en el objeto. No juzgaremos al objeto, no nos interesa saber si es bonito o feo. Tampoco lo describiremos solo lo miramos con toda nuestra atención y dejamos que el objeto entre en nosotros. No estamos pensando nada sobre el objeto, solo lo miramos sin pensamientos y dejamos que se acerque. Este ejercicio lo mantenemos por un tiempo de dos minutos y pasamos a otro objeto.

Desarrollo de la atención activa:

- Elige un objeto cotidiano, si puede ser poco atractivo y obsérvalo durante un minuto.
- Transcurrido ese tiempo aparta la vista del objeto y anota todos los detalles y características que recuerdes del objeto. Dedica el tiempo que sea necesario.
- Vuelve a mirar el objeto y enumera qué cosas no has podido recordar.
- Repite este ejercicio varias veces al día durante un tiempo.

Preparando la atención para la meditación:

Desarrolla en ti una actitud de atención plena en el día a día, podríamos decir que éste también es un ejercicio de madurez. Mantén una consciencia tranquila (un darte cuenta) de las funciones corporales, de tus sentimientos y emociones, así como de los objetos de tu consciencia: pensamientos y percepciones, y de la consciencia misma. Presta atención tranquila a tu totalidad. No juzgues, sólo observa.


jueves, 21 de marzo de 2013

Ejercicio 21. Eliminar y/o prevenir emociones negativas.



Las emociones se desencadenan mediante la percepción de imágenes de acontecimientos u objetos que están sucediendo en ese momento, o bien, al recordar eventos sucedidos en el pasado. ¿Cuantas veces recordamos eventos pasados que nos provocan un estado emocional de culpabilidad?. El “dolor” emocional de entonces se repite, y los pensamientos asociados acuden para reforzar ese estado emocional que se acomoda en nosotros por un tiempo y después se desvanece, hasta la próxima vez. Si estas emociones se suceden con cierta frecuencia pueden llevarnos a un estado anímico basado en esa emoción. ¿Podemos eliminar o reducir el poder de esas emociones?. Es muy importante eliminar o, al menos, reducir aquellos estados emocionales que más nos dañan y nos condicionan, esos que de vez en cuando se cuelan en nuestra mente para darnos una paliza y después se van. También podemos utilizar este ejercicio para modificar aquellas formas de expresar las emociones que nos conducen a una manera de comportarnos no deseada.

Pasos del ejercicio:

1. dejar de alimentar a la emoción que consideramos negativa. Donde ponemos nuestra atención va nuestra energía. Si ponemos la atención en un pensamiento recurrente estaremos alimentando su emoción asociada. Si el pensamiento es desgastante o la emoción la consideramos negativa lo primero que debemos hacer es dejar de alimentarlos, no prestarles atención.

a)      Comenzaremos a escuchar, siempre que podamos, lo que nos dicen nuestros pensamientos. Pondremos especial atención al patrón de comportamiento de los pensamientos desgastantes recurrentes, esos que parecen incansables. El ejercicio deberíamos continuarlo hasta que seamos capaces de “darnos cuenta” de que el pensamiento está sucediendo y nosotros lo observamos, sin participar ni juzgarlo, solo lo observamos.
b)      Prestar toda nuestra atención a lo que hacemos ahora, en este momento. Si vamos andando nos fijaremos en cómo movemos las piernas, cómo respiramos, que hay a nuestro lado, lo que hay delante, lo que está quieto, lo que se mueve. En definitiva toda nuestra atención estará puesta en el hecho de andar, sin pensar en nada. Observaremos que estos dos ejercicios “crean” momentos de silencio interior. Ya no estamos conectados a nuestra mente, toda nuestra atención está en el ahora. Cada vez que establecemos momentos de consciencia plena del ahora, establecemos conexiones con el ser. Tomamos consciencia de ser.

2. observar la emoción. Si llega la “emoción”, ese pellizco en la boca del estómago que duele, paramos nuestros pensamientos y concentramos nuestra atención en ese dolor, en la sensación física que nos produce la emoción. La observamos unos minutos para “sentirla bien”, no permitiremos que se convierta en pensamiento y no la juzgaremos ni analizaremos y no conversaremos con ella. Solo vamos a estar presentes observándola. Después hacemos unas respiraciones rítmicas, para, según la observamos, dejar que se vaya el dolor. Después analizamos que es lo que realmente ha ocurrido. Si hacemos esto a rajatabla, comprobaremos que los envites de esa emoción son cada vez más débiles.

3. aceptar la realidad. En todos los casos los pensamientos hacen una interpretación de la realidad, una valoración subjetiva. Tendemos a pensar que somos lo que nuestros pensamientos dicen que somos, y, a veces, los pensamientos no están de acuerdo con lo que realmente es. Hay que ver las cosas sin resistencias y sin los condicionantes de la lucha interior. Hay que aceptar la realidad tal como es.

4. inventar la realidad. Nosotros podemos vivir la realidad que deseamos. Para fabricarla basta con visualizar como queremos que sea y traer junto a la escena visualizada el sentimiento asociado que queremos que tenga, y repetirlo una y otra vez, igual que hacemos con todas las realidades que vivimos. La diferencia es que la realidad ordinaria se va creando de manera inconsciente, sin darnos cuenta, y ésta la creamos de manera consciente.
 
5. hacer una caminata diaria de una hora, más o menos. En esta caminata intentaremos andar erguidos, con la cabeza alta y mirando al horizonte, se trata de percibir todo lo que nos rodea, sin pensar en nada. El paso debe estar acompasado con la respiración, debe notarse armonía, no importa lo deprisa que se ande, importa que el ritmo que se establece se sienta natural y no signifique un esfuerzo. Ayuda concentrar nuestra atención en la línea de horizonte, tratando de ver al mismo tiempo lo que está a nuestra derecha, lo que está a nuestra izquierda, lo que está encima de nuestra cabeza y lo que está a nuestros pies. Podemos comprobar que si andamos así no podemos pensar.

6. prestar atención a nuestras posturas y movimientos, comprobar si tenemos contracturas emocionales. Las emociones pueden mantener “ordenes” musculares que terminan en contracturas y se convierte en estrés físico.

7. aprender a sentarse de una manera correcta, moverse de una manera adecuada y hablar manteniendo la cabeza en una posición equilibrada tiene repercusiones no sólo en cómo uno se siente, sino también en el nivel de claridad mental.

8. observar los cambios en nuestra respiración, éstos nos informan del nivel de armonía en el que se encuentra nuestro cuerpo, y si se produce algún cambio mental y emocional. La respiración rítmica completa es el paso más directo, rápido y eficiente para acceder de nuevo a un estado de equilibrio.

9. masticar despacio, muy despacio. Si observamos nuestro estado, nos daremos cuenta de que en el momento de comer mantenemos la frecuencia de nuestras ondas electromagnéticas en un nivel alto. Vulgarmente decimos “estoy acelerado”. Con una masticación lenta rebajamos la “ansiedad” que puede ser “habitual” en nosotros. Puede ser el indicio de un estrés crónico. Digamos que estamos “educando” al cuerpo. Estamos “frenando” el bucle “adictivo” que se establece entre el cuerpo y el cerebro y que facilita el hábito de vivir en un estado de cierta ansiedad. 

Pongamos un ejemplo. Un hombre siente un acceso de dolor emocional cada vez que recuerda la escena en la que humilló a su mujer ante los amigos. Recreó la situación en la que su padre humilló a su madre delante de sus familiares, él tenía ocho años. Ahora se siente culpable porque desde aquel momento nota un alejamiento de ella, echa de menos sus caricias, y sus miradas de complicidad. Sabe que ella no ha superado aquella humillación, y el se da cuenta de que la ama mucho más de lo que pensaba.

Este hombre realiza los tres primeros pasos recordando una escena con su esposa, es la escena que más le duele. En el cuarto paso recuerda la escena, ya no siente el dolor, pero si persiste la tristeza y la soledad. Entonces comienza a modificar lo que ve, visualiza lo que quiere ver, y comienza a sentir amor por su esposa, trae el sentimiento, se lo dice con palabras, mentalmente. Nota como la emoción del amor comienza a situarse donde siempre debió estar. Este ejercicio se repite hasta sentir la alegría de amar. Cuando hace el ejercicio con su padre, mira la escena y comienza a sentir compasión por su padre y por él, hasta que siente amor.

En todos los casos, mientras observamos la emoción, analizaremos nuestro comportamiento en el suceso que recordamos, con la intención de descubrir las actuaciones que tuvimos determinadas por nuestro ego. Esas actuaciones tenemos que verlas con claridad y modificar nuestro comportamiento. Debemos aprovechar estos episodios de silencio y reflexión para comenzar a ver facetas de la realidad que antes se escapaban, o que nuestro ego disfrazaba apoyándose en los pensamientos. Es muy frecuente que culpemos al otro de todo lo que nos pasa, cuando en realidad estamos “ocultando” un comportamiento dictado por el ego.

Si los pensamientos son tan fuertes que han creado su propia historia, y además los creemos a pies juntillas, tendremos que hacer un ejercicio de identificación de la verdad. Tendremos que descubrir qué pensamiento específico provoca la reacción emocional.
Mientras mantenemos la escena en nuestra pantalla mental vamos a contestar algunas preguntas. Las preguntas tienen la virtud de poner la atención en aquello que realmente interesa. Lo primero es averiguar si lo que piensas es cierto. ¿Has comprobado realmente que es cierto lo que piensas?. ¿Cómo es tu vida cuando no tienes este pensamiento?. ¿Qué tiene que ver ese pensamiento con tu realidad de ahora?. ¿Lo que piensas es justo?, debes sentir la respuesta, no se trata de juzgar o justificar nada, solo de sentir. ¿Qué emoción se manifiesta?. ¿Está implicado tu ego?. Solo conociendo la verdad más profunda podemos iniciar la aceptación que cura.

¿Qué pensamiento me viene y me produce el dolor?.
¿Estoy convencido de que lo que pienso es verdad?.
¿Cómo sería mi vida si no tuviera ese pensamiento?.
¿He hecho autocrítica?.
¿Qué oportunidades me brinda lo que me está ocurriendo?.
¿Qué decisiones he tomado?.
¿Por qué traigo cosas del pasado a mi vida actual?. 

Estamos tratando de establecer un equilibrio emocional donde no existía. Estos ejercicios, si los realizamos con todos los estados emocionales que nos dañan, nos permiten ahorrar mucha energía. ¿Cómo canalizamos esa energía?, ¿hacia donde la reconducimos?.     

La energía ahorrada, cuando no tenemos consciencia de ese excedente, la malgastamos. Nos sentimos eufóricos y con “más ganas” de hacer cosas y nos vale cualquier excusa para gastarla enseguida, trasnochamos, aumentamos nuestra actividad sexual, discutimos o reivindicamos causas perdidas. No sabemos que hacer con ella. Observemos esos momentos y veremos que disponemos de energía extra. Esa energía excedente tenemos que invertirla en tareas que nos ayuden a aumentar nuestro “almacén” de energía y canalizarla hacia tareas de cambio.

Con esta tanda de ejercicios sobre las emociones tratamos de alcanzar beneficios como:
-         conocer qué emociones nos dominan,
-         eliminar estados emocionales que nos dañan,
-         serenar nuestro comportamiento en situaciones extremas,
-         entender mejor a los demás,
-         escuchar de manera activa,
-         no juzgar precipitadamente,
-         no dejarse llevar por la importancia personal,
-         ser mejor persona,
-         alcanzar cotas altas de armonía.


martes, 12 de marzo de 2013

Ejercicio 20 Recapitulación curativa.



Con este ejercicio tratamos de “reconocer” en profundidad todos aquellos comportamientos que nos forman hoy. Exige un compromiso fuerte que nos conduce a un cambio más profundo.

Somos el conjunto de pensamientos, emociones y sentimientos que nos han precedido hasta ahora. Identificar qué pensamientos, emociones o sentimientos nos condicionan y nos dañan es la base fundamental de la recapitulación curativa. Pasos a utilizar:
1. Elaborar una lista de todos los pensamientos que nos dañan, comenzando por aquellos más repetitivos, aquellos que más nos duelen. Podemos comenzar por el momento actual y llegar a nuestro nacimiento.
2. Ordenar la lista siendo el primero el que más daño nos causa, aquél que viene una y otra vez. Sería como establecer una lista por grado de “intensidad” del dolor.
3. Responder a las preguntas propuestas con toda sinceridad, observando cómo nos sentimos y cómo ha participado nuestro ego.
4. Para eliminar el dolor o reducir su poder: recordar la emoción o pensamiento desgastante, dejar que nos llene y observarlo sin juzgar nada. Solo observarlo hasta que se diluya. Este ejercicio lo repetiremos las veces necesarias hasta que pierda poder. Continuar con el siguiente pensamiento o emoción desgastante de la lista.

Es importante no engañarse en el momento de la elaboración de la lista y en el de responder a las preguntas. A veces nos cuesta trabajo reconocer algunos de nuestros actos, o no queremos que nadie se entere y eludimos escribirlos. Hay que ser totalmente sinceros y humildes. Este es el primer paso para reconocernos y aceptarnos.

Para abordar la recapitulación podemos utilizar el siguiente ejemplo:
Recuerdo
Lo que siento
Mayo 2012, Comportamiento con mi ex esposa
Todos los días me siento culpable por el comportamiento que tuve.
Febrero 2012, Divorcio.

Ana me pide el divorcio y no se como reaccionar. No me aclaro. Me da miedo.
Enero 2012, Bronca con Juan.
Le retiro la palabra a Juan. Me precipité al juzgarlo. Fue más fuerte mi importancia personal.
Noviembre 2011, Infidelidad de Elena.

Me entero de que Elena tiene otro amante. Solo quería mi dinero. Sentí rabia  
Agosto 2011, Anita deja los estudios.

Le trastorna el ambiente de casa y quiere irse a trabajar a Indonesia. Sentí desolación.
Junio 2011, Bronca con Anita.

Suspende el curso y no tiene interés por nada. Temor
Mayo 2011. Bronca con Ana.
Ana se entera de mi relación con Elena. Sentí prepotencia y soberbia. 

La segunda columna nos ayudará a identificar qué emociones o pensamientos nos causan más dolor, así como a diseñar estrategias para solucionar los conflictos. 
También se puede prescindir de esta tabla y hacer directamente una lista o comenzar a analizar la emoción o pensamiento más dañino y dejar que la lista surja por sí sola.

Teniendo presente el pensamiento o emoción más dañina responder las siguientes preguntas. Te puedes hacer tu cuestionario particular. Lo importante es profundizar en la emoción y escribirlo. Los pensamientos son traídos por las emociones y después entran en un bucle que alimenta a la emoción. Una forma de no alimentarlas es observarlas sin juzgar.

Pregunta
Respuesta
¿Qué es lo que más te daña?
Mi comportamiento con mi ex esposa.
¿Cómo te comportaste?
La maltraté porque en realidad no la quería y no me atrevía a decírselo.
¿Cómo la maltrataste?
La humillaba siempre que podía y la ninguneaba con los amigos y familiares, ponía a nuestra hija en su contra y una vez le pegué.
¿Por qué hacías eso?
La odiaba porque ella impedía que yo fuera libre. Me cegaba la rabia. Le culpaba de la boda.
¿Cómo te sientes ahora?
Me siento culpable de todo lo que le hice. Los recuerdos de aquella etapa me persiguen y me torturan.
¿Sientes ahora lo mismo por ella?
No. Me he dado cuenta de que mi violencia era provocada por mi incapacidad para amar. Lo siento mucho.
¿Qué haces para reparar lo que hiciste?
Ser mejor persona con todos. Pedirle perdón y demostrarle mi afecto.
¿Crees que puedes perdonarte?
No lo se. Quiero cambiar. Se que ya no soy el mismo. Siento compasión por el otro, por el que era antes.
¿Qué has hecho para cambiar?
Observar mis comportamientos y aprender de ellos. También la recuerdo a ella y le muestro cariño, aunque sea mentalmente.
¿Qué vas a hacer para reparar el daño que has causado?
Quiero pedirle perdón personalmente y ponerme a su disposición para colaborar activamente en la manutención y educación de nuestra hija, y cubrir en lo posible sus necesidades.

Es importante, en los casos más duros, hacer un acto de reparación contundente, que nos demuestre a nosotros mismos que hemos cambiado.

Beneficios de este ejercicio:
- Identificar todas las emociones y estados de ánimo que nos dañan.
- Reducir la importancia personal.

Ahora hagamos una lista de las emociones que sentimos (segunda columna del ejemplo de recapitulación): culpabilidad, miedo, egoísmo, rabia, desolación, prepotencia, soberbia. Ese es el conjunto de emociones que te trae el pasado una y otra vez. Esos son los estados emocionales que tienes que eliminar, o al menos reducir.

sábado, 2 de marzo de 2013

Ejercicio 19 Encrucijadas de mi vida.



Ejercicio tomado del libro “SOMOS ENERGÍA o la otra vida que no vives”. Página 56.

Es el momento de recapitular las “encrucijadas” que nos han traído hasta aquí. Se trata de recordar aquellos momentos en los que nuestra vida ha tomado un camino en lugar de otro. ¿Por qué esa decisión?. Esta recapitulación de nuestra toma de decisiones nos ayudará a entender porque actuamos como lo hacemos y, a partir de aquí, podremos comenzar a diseñar nuevas estrategias que nos permitan alcanzar lo que hasta ahora nos parecía imposible.


¿Cuáles han sido encrucijadas importantes en mi vida?: ámbito profesional.
Fecha
¿Decisión tomada?
¿Quién influye en la decisión?
¿A dónde me lleva?
2000
No acepto una propuesta para formar parte del equipo del Director.
El miedo motivado por la creencia. No tenía titulo universitario. Llegué a pensar que no sabría sacar adelante la nueva responsabilidad. No me atreví.
A quedar marginado, en el sentido en que no se me ofreció ningún ascenso desde entonces.
2002
Cambiar el tipo de actividad en mi empresa.
Mi importancia personal. El nuevo director me quitó responsabilidades.
A aceptar un cargo de Jefe de Calidad.
2003
Formarme en Gestión y herramientas de calidad.
Mi ego. El director de Recursos Humanos consideraba que “calidad” no valía para nada. Me empeño en demostrarle que sí es válida.
A diseñar un Sistema de Gestión para la Unidad de Negocio.
2004
Aceptar mi traslado a la Dirección General de Calidad de la empresa.
Mi voluntad. El Director General me solicita que desarrolle un proyecto corporativo.
A ascender a Jefe de Gabinete de Sistemas de Gestión.
2005
Escribir un libro que ayude a la implantación de sistemas de gestión.
Mi voluntad. Quería mostrar la dispersión de enfoques que se daba a nivel corporativo.
Se publica el libro y paso a crear seminarios de gestión para directivos.
2006
Aceptar un ERE.
Valorar la oportunidad. No interesa para la “Dirección Corporativa” asumir un sistema de gestión con medidas apropiadas.
A plantearme un nuevo enfoque en mi vida.
La decisión tomada en el año 2000 fue para mi determinante. Si hubiera aceptado aquella propuesta mi vida hoy sería otra. No se si mejor o peor, pero sería otra. Cuando recuerdo aquella decisión, he de aceptar que fue una decisión intuitiva. Tengo el convencimiento de que he sido “conducido” a la “toma” de todas mis decisiones y hay una cosa en común. Cuando he sido conducido por estados emocionales donde la rabia, la ira, la violencia o mi importancia personal eran predominantes, la decisión tomada nunca era buena, siempre llevaba aparejada una agitación energética. Quedaban en mí remordimientos y un gasto inútil de energía en lamentaciones. Cuando en mí predominaba cierta quietud interior la decisión siempre era buena y tenía resultados francamente buenos. Es como si la escucha de la intuición, el dejarte llevar por el sentir de tu silencio interior, te acercara de manera automática a la fuente de energía universal. Cómo decirlo, no creas tú la intención, sino que la intención te crea a ti, si no lo impide tu ego. La decisión que tomé en 2003 de formarme bien en gestión y herramientas de calidad estaba tomada desde la humildad, y soportada por una voluntad férrea, aunque el impulso primero correspondiera al ego. El ego fue sustituido enseguida por la humildad.
Si has “encadenado” una serie de decisiones, reflexiona sobre el momento en el que te encuentras ahora e identifica que tipo de emoción envolvía la decisión tomada.

jueves, 21 de febrero de 2013

Ejercicio 18 El tiempo como recurso.



Para hacer un buen uso del tiempo consideraremos tres aspectos:

1.- Si el tiempo es el espacio donde nos desenvolvemos, deberíamos conocer muy bien qué acciones hemos de desarrollar en ese espacio, ya que ahí, en el tiempo, es donde se nos permite pasar de un estado a otro. Sin el tiempo no podríamos cambiar. Debemos conocer muy bien las metas que queremos alcanzar. Visto así, el tiempo se convierte en uno de los recursos más valiosos.

2.- Para desarrollarnos de manera equilibrada hemos de identificar qué acciones debemos hacer respecto a cada uno de los ámbitos que nos constituyen. No podemos dejar fuera de nuestra planificación a ninguno de ellos.

3.- Somos conscientes del tiempo siempre en el presente. Cada presente, cada momento en que la consciencia asume un nuevo elemento, nos ofrece una oportunidad, que podemos coger o no, por tanto, tenemos a nuestra disposición infinitas oportunidades. (Leer el punto: La vida es una gran oportunidad. Página 161 del libro “Somos energía o la otra vida que no vives”). Para que sea provechosa la oportunidad, nuestras acciones deben estar sometidas a los valores éticos aceptados por la sociedad.

En realidad en el espacio tiempo lo que hacemos es alimentarnos para seguir viviendo, y vivir de manera equilibrada y lo mejor posible. ¿Qué alimentos necesita mi totalidad?.

Acciones para llegar a ser lo que queremos ser.
Ámbito
Necesidad
Acciones
Físico
Respirar aire sano y no contaminado.
Buscar una casa cerca de un parque
Alimentarnos con nutrientes naturales y equilibrados
Comprar alimentos ecológicos
Ejercicio físico.
Hacer gimnasia o andar
Mental
Aceptar lo que es.
No mentir nunca.
Potenciar la risa
Asistir a lugares o espectáculos llenos de humor.
Hablar con los amigos
Reunirse con los amigos todos los días un rato.
Energético
Pensar bien las decisiones
No dejarse llevar por la prisa
Espiritual
Tener paz interior
Relajarse un rato todos los días.
Ampliar la cultura
Leer todos los días un buen libro

El resultado de este ejercicio lo podemos combinar con el “Ejercicio7 para la voluntad dura”. Las acciones detectadas deberían tener una alta prioridad. ¿Qué es más importante realmente?. Se recomienda, incluso es necesario, leer el Ejercicio 7.

Para “aprovechar” bien el tiempo hemos de considerar dos aspectos: la acción a realizar y la calidad de esa acción. Además deberíamos identificar las acciones y su calidad en los cuatro ámbitos.  

Ejercicio 17 Visualización para iniciar y potenciar flujos de energía.



A este ejercicio hay que ir libre de prejuicios. Somos campos de energía y podemos interaccionar con otros campos de energía. Esto no es una proeza ni nada mágico, es algo normal, si nos vemos como campos de energía que somos.

Cuando se nos pide tocar con nuestras manos el tronco del árbol, lo más apropiado es que hagamos el gesto físico de tocarlo, dejarnos llevar por lo que sentimos y después hablar un ratito con él.