jueves, 13 de diciembre de 2012

La disciplina como herramienta.



Realizar los ejercicios que nos hemos propuesto requiere ciertas dotes de disciplina. Hay que establecer un tiempo para los ejercicios y hay que realizarlos. Para ello tenemos que dotar a nuestra persona de carácter, orden y eficacia. Cuando esto se hace repetidamente, en realidad, estamos haciendo un entrenamiento que moldea nuestro comportamiento.

Si nos comprometemos con el cambio para ser mejores personas, debemos cambiar los hábitos y rutinas que nos definen, y eso necesita de perseverancia. Los ejercicios que proponemos nos ayudan a establecer reglas, corregir los malos hábitos y fortalecer nuestra predisposición a mantener y desarrollar un comportamiento impecable.



En el taller de ayer propusimos dos ejercicios, uno relacionado con el orden y el otro con la voluntad. Los podéis ver en la pestaña “Ejercicios”.

martes, 11 de diciembre de 2012

El enfoque y el manejo de la energía se hacen mediante la actitud.



Podríamos decir que la actitud representa a un nivel determinado de la vibración de la energía. La actitud que mostramos ante cualquier actividad, y en cualquier momento, está exponiendo la utilización que vamos a hacer de nuestra energía. Este enfoque de la energía determina la disposición de ánimo para realizar cualquier actividad, por tanto, la actitud, marca el camino por donde transitamos. Si cambiamos nuestra actitud, cambiamos el enfoque de nuestra energía y de hecho cambiamos el camino que recorremos.


Partiendo de lo expuesto, diremos que si logramos el control de la vibración de nuestra energía, podemos crear, y mantener en el tiempo, una disposición determinada para realizar cualquiera de las actividades que nos proponemos, o lo que es lo mismo, recorrer nuestro camino. El control del nivel de vibración de nuestra energía nos da poder. La actitud mantenida en el tiempo es el poder personal. Por eso hay que tener mucho cuidado y no dejar que el ego determine nuestra actitud.

La actitud es un elemento básico de la meditación. Alcanzar un nivel adecuado de vibración, que permita mantener el silencio interior, es dejar libre el canal de comunicación con la otra realidad. Y esto se consigue si eliminamos nuestra importancia personal. Como todo bucle el trabajo sobre el nivel de vibración de nuestra energía incide en nuestra actitud y, el trabajo que hagamos sobre nuestra actitud, incidirá en el nivel de vibración de nuestra energía.

Esta frase merece un ejercicio de reflexión. ¿La actitud determina el enfoque de la energía?.

martes, 4 de diciembre de 2012

Importancia de la actitud.



Los ejercicios que estamos realizando están, de alguna manera, definiendo nuestra actitud. Existen bastantes definiciones de actitud, nosotros nos vamos a quedar con dos:
- Según Eiser la actitud es la “predisposición aprendida a responder de un modo consistente a un objeto social”.
- Según Wenddy Neciosup: "La actitud es tu postura para enfrentar las diversas situaciones de la vida, el rostro diario siempre lo das tu con tu actitud".

Si observamos detenidamente los ejercicios propuestos hasta ahora: centrando la atención; respiración completa; comer sin ansiedad y eliminar la queja como fuente de energía negativa, veremos que todos ellos tienen un denominador común: reducir la agitación energética. La reducción, aún mejor sería la eliminación, de la agitación energética proporciona un estado de armonía y equilibrio en nuestro cuerpo físico, en nuestro campo de energía. Ese nivel de vibración conseguido nos da una predisposición consistente, una actitud, para enfrentar las diversas situaciones de la vida.

Eliminar la agitación energética nos proporciona la postura necesaria para afrontar, sin estrés, las decisiones cotidianas. Hace disminuir la importancia personal y nos dota del desapego necesario para verlo todo con la distancia necesaria. Además nos ayuda a interaccionar de manera positiva con nuestro entorno. Esta actitud, esta postura, se consigue y se fortalece con la práctica del enfoque de la atención.

Cuando hagas los ejercicios observa el estado de vibración de tu energía y veras que tu cuerpo mantiene una predisposición, una postura, distinta ante el entorno, que se hace más continuada en el tiempo según persistes en los ejercicios. Con el tiempo esto se convierte en una forma de ser.


Ver ejercicio "Desarrollando una actitud positiva". Mas adelante volveremos a tocar el tema. 

sábado, 1 de diciembre de 2012

La alimentación y el campo de energía que somos.



Casi siempre que hablamos de alimentación nos referimos a dietas, peso, alimentos específicos que nos gustan o restaurantes de los que presumimos. Pocas veces, por no decir ninguna, hablamos de la alimentación como el acto que equilibra nuestra disponibilidad de energía. La energía disponible es la que nos permite abordar con éxito las tareas cotidianas y también aquellas extras que nos proponemos. Una parte de la energía que gastamos en nuestras actividades la reponemos mediante la alimentación.

Todos hemos comprobado que si no estamos bien alimentados las cosas las hacemos peor, no rendimos como se espera de nosotros y apenas podemos pensar con claridad. Igualmente nos pasa si comemos en exceso, no hacemos bien la digestión, nos volvemos pesados y tampoco pensamos con la misma claridad que cuando estamos equilibrados. Con falta de energía no podemos afrontar las tareas en toda su extensión, con exceso de energía nos desbordamos y no sabemos qué hacer o lo hacemos atropelladamente.

Comer lo que necesitamos tanto en calidad como en cantidad nos da equilibrio. La digestión no se hace pesada y nuestra mente funciona sin abotargamiento, nos encontramos como más lúcidos para pensar. El campo de energía que somos se encuentra armónico.

Si vemos la alimentación como la ingestión de alimentos para alcanzar o mantener la armonía en el campo de energía que somos, pierden interés muchos de los aspectos que ahora nos llaman la atención como: la comida rápida, salsas, grasas y otros ingredientes que hacen que la alimentación moderna urbana sea a menudo muy desequilibrada y desestructurada, además ayuda a tener una vida cada vez más sedentaria. Normalmente esto crea un bucle donde el comportamiento conduce a un tipo de alimentación, y esa alimentación refuerza a su vez el comportamiento.

Recordemos que también hay otras fuentes que nos proveen de energía como: la respiración, el silencio interior, el ejercicio físico, tomar el sol moderadamente o la relajación. De estas fuentes y de otras más hablaremos más adelante.

En nuestro trabajo del último taller, pusimos la alimentación como una herramienta para desarrollar el “campo de energía humano”, el cuerpo físico. Destaquemos dos aspectos de la alimentación: qué comemos; cómo lo comemos.

¿Cómo te alimentas tu?. En la pestaña “área de trabajo” exponemos una reflexión sobre el qué y cómo comemos. En la pestaña “sobre los ejercicios” proponemos tareas que se pueden hacer para enfocar la alimentación desde el campo de energía que somos.